jueves, 26 de marzo de 2026
Medio millón de momentos
Imagino, por un momento, a un montón de gente, durante un montón de tiempo, leyendo este blog. Algunos desde el jardín, tomando un té. Otros sentados en el frío y níveo inodoro, leyendo el móvil. Otros tumbados en la cama, con la manta hasta el cuello. Imagino —lo sé de buena tinta— lo difícil y complicado que debe de ser conseguir un lector. No alcanzo a imaginar la billonada de cosas más interesantes que la gente tiene para ver y leer que este humilde blog. Sin embargo, ellos y ellas van y me regalan su lectura. Lo hacen sin sueldo, sin amenazas y sin compromiso alguno. Lo hacen de motu proprio, y me parece increíble.
Soy, por tanto, afortunado por haber resistido el embate de la apatía —que me llevaba de cabeza al abandono— y por aguantar estoicamente el paso del tiempo, aporreando teclas con mayor o menor fortuna. Estoy feliz de no conseguir nada y de conseguirlo todo. De avanzar sin saber hacia dónde. De tener las manos diestras y la mente lúcida para seguir escribiendo.
Medio millón de visitas son una mierda maravillosa. Migajas de cultura arrojadas al infinito foso del mundo digital. ¡Larga vida a este blog y a todos sus lectores!
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Yo en mi caso lo cree hace demasiados años para quejarme y a veces gritar en alto cuando pasa el tren. Y sique alguna que otra vez he estado a punto de dejarlo. Pero ahí seguimos. Todo esta bien.
ResponderEliminarSeguiremos por aquí.