En construcción
Escribir todo esto era la única salida que me quedaba.
lunes, 13 de abril de 2026
La pintada
Aún no quepo en mis gozos. Tras más de 30 años haciendo collages y dibujos como terapia, estos trabajos han encontrado un medio por el que llegar a la mirada del gran público. Gracias al diario "La Opinión de Murcia", daré vida a una pequeña sección titulada "La pintada", en la que irá apareciendo una selección de entre los cientos y cientos de dibujos y collages que atesoro en los cajones de mi estudio. Sé que seré juzgado, alabado y criticado. Sé que me adentro en un espacio nuevo y me enfrento a un gran reto. Lo sé y lo asumo con la humildad y la honestidad que me caracterizan. No soy un artista, ni un dibujante, ni un diseñador gráfico: simplemente me expreso; a veces escribiendo y, en otras ocasiones, dibujando y recortando. Para mi no hay diferencia: me expreso con libertad y sencillez, como respuesta al mundo tan hermoso, tan complejo y en ocasiones tan desgarrador, que nos rodea. Mil gracias a Paco Lopéz Mengual y a Ángel Montiel por haber hecho posible esta nueva aventura, en la que me embarco sin chaleco salvavidas, haya sido posible.
jueves, 26 de marzo de 2026
Medio millón de momentos
Imagino, por un momento, a un montón de gente, durante un montón de tiempo, leyendo este blog. Algunos desde el jardín, tomando un té. Otros sentados en el frío y níveo inodoro, leyendo el móvil. Otros tumbados en la cama, con la manta hasta el cuello. Imagino —lo sé de buena tinta— lo difícil y complicado que debe de ser conseguir un lector. No alcanzo a imaginar la billonada de cosas más interesantes que la gente tiene para ver y leer que este humilde blog. Sin embargo, ellos y ellas van y me regalan su lectura. Lo hacen sin sueldo, sin amenazas y sin compromiso alguno. Lo hacen de motu proprio, y me parece increíble.
Soy, por tanto, afortunado por haber resistido el embate de la apatía —que me llevaba de cabeza al abandono— y por aguantar estoicamente el paso del tiempo, aporreando teclas con mayor o menor fortuna. Estoy feliz de no conseguir nada y de conseguirlo todo. De avanzar sin saber hacia dónde. De tener las manos diestras y la mente lúcida para seguir escribiendo.
Medio millón de visitas son una mierda maravillosa. Migajas de cultura arrojadas al infinito foso del mundo digital. ¡Larga vida a este blog y a todos sus lectores!
martes, 17 de marzo de 2026
Ida de olla
He pensado en ponerme a prueba. Exigirme una publicación de nota: escribir un texto de envergadura, inspirador y motivador, que rompa la monotonía del lector medio. Exponer un planteamiento disruptivo basado en mi abigarrada experiencia profesional. Que lo entienda tanto un español medio como un mexicano o un mongol con la misma preparación.
Se trataría, por tanto, de exponer hacia dónde va el mundo. Hablar de lo incierto de nuestro futuro, si es que alguna vez fue cierto. Plantear escenarios idílicos desde un entorno apocalíptico.
Sé que es exigirme demasiado. Soy consciente de mis desmedidas autoexigencias y de sus expeditivos resultados. Pero es difícil que uno cambie, sobre todo a determinadas edades. Si en lo individual cuesta cambiar, en lo colectivo ni te cuento.
¿Cómo cambiar el relato de la historia de la humanidad, jamás contada, si aún no se ha contado? Si todo está todavía por escribir, incluida —en esa historia— esta publicación que iba para nota, pero que se ha quedado en agua de borrajas.
En mis soliloquios siempre me digo lo mismo: “Pepe, tranquilo, deja de fumar esas hierbas aromáticas, que se te va la olla”.
lunes, 16 de marzo de 2026
Abstracción
Ejercicio de abstracción mental. Voy a imaginarme, por un ratito, que no hay guerras en el mundo. Que los del Nobel conceden 8.000.000.000 de premios de la paz. Uno para cada uno de los mortales que aún sobrevivimos en este planeta azul que va tornando a gris.
Voy a imaginarme un mundo lleno de risas y abrazos. Un mundo plagado de gente solidaria que se implica en la solución activa de los problemas del medio ambiente y de la desigualdad social.
Por seguir imaginando, para profundizar más aún en este ejercicio de abstracción, imaginaré a varios mandatarios de grandes potencias recluidos en una amplia y cómoda celda con vistas a Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard.
En serio les digo que lo estoy intentando. Les aseguro que aprieto los ojos, masajeo mis sienes haciendo círculos de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Inspiro y expiro con calma.
He encendido una docena de barritas de incienso. He puesto música New Age que no era tan nueva. Me he sentado, con todo el dolor de mi corazón, en la postura del loto, sintiendo cómo se reventaban literalmente mis aductores.
Durante veinte minutos únicamente ha salido de mi boca el mantra OMMMMMM.
Pero ni con esas. Vamos, que no hay manera. Es que no se me van de la cabeza todos esos locos que nos quieren hacer la vida imposible, con tanta guerra, tanta mentira y tanta puñeta.
¡Que no puedo, joder, que no puedo!
lunes, 9 de marzo de 2026
A la deriva
Prefiero pensar que todo va a pasar. Que los locos que dirigen el mundo, como antaño, serán encerrados, tratados con electroshock, amarrados con camisas de fuerza o medicados con opioáceos de amplio espectro. Debemos de andar muy despistados, o estar demasiado entretenidos con nuestras mascotas y las redes sociales, para haber dejado que los locos tomen el poder a nivel global.
Los nuevos gurús del neoliberalismo salvaje, en su máximo esplendor, disfrutan destrozando normas, leyes, tratados, decretos y equilibrios para generar el caos que les permitirá alcanzar el tan ansiado control mundial. Hemos creado monstruos con capacidades descomunales, con recursos ilimitados, que controlan lo que pensamos y que nos quieren convertir en máquinas de trabajar y de consumir basura. Y ellos por un lado, y la IA por otro.
Vamos avanzando a la deriva, más a la deriva que nunca, mientras surgen nuevas guerras, nuevos miedos, nuevas drogas, nuevos dioses redentores y nuevos pobres: más pobres que nunca, con más miedo que nunca, más débiles que nunca y más indefensos que nunca.
De joven —disculpen mi actual pesimismo— soñaba con un mundo mejor. Ahora el sueño es sobrevivir a tan colosal vorágine de locura.
lunes, 16 de febrero de 2026
lunes, 9 de febrero de 2026
Cuidado con las picaduras
Mis tábanos, lo advierto, siguen picando. Pican con disimulo, unos pican en la cara y otros pican en el culo. Pican y te chupan la sangre pero te hacen reír. Algunos afectados me hablan de situaciones de amnesia, sopor y alucinaciones mientras leían la novela. Otros, incluso, me hablan de ataques incontrolados de risa. La cuestión es que mis tábanos, tal y como me temía, están haciendo de las suyas. ¡Larga vida a mis tábanos!
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