Mis tábanos, lo advierto, siguen picando. Pican con disimulo, unos pican en la cara y otros pican en el culo. Pican y te chupan la sangre pero te hacen reír. Algunos afectados me hablan de situaciones de amnesia, sopor y alucinaciones mientras leían la novela. Otros, incluso, me hablan de ataques incontrolados de risa. La cuestión es que mis tábanos, tal y como me temía, están haciendo de las suyas. ¡Larga vida a mis tábanos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario