lunes, 28 de abril de 2014

Diálogo de un lunes cualquiera


-Hoy es lunes. 
-Bueno. ¿Y qué?. ¿Qué pasa si hoy es lunes? Los lunes son días maravillosos para comenzarlo todo. El resto de la semana se debería prohibir comenzar nada. ¿Comenzar algo?: ¡lunes!. 
-Es que quiero comenzar a fraguar un nuevo imperio ruso, oiga. 
-Pues hoy es el día ideal, caballero. ¡Es lunes! Adelante con los imperios, y con los tanques, y con los muertos.
-Es que también quiero darle un puñetazo en la cara a un político, caballero.
-Eso toca los domingos por la mañana. Espere hasta el próximo domingo y no se preocupe. De mientras, vaya eligiendo al político que más rabia le de y ejercitando su gancho de derecha. 
-Es que yo soy de izquierdas, señor.
-Pues ejercite su izquierda. Cada oveja con su pareja.
-No he entendido lo de las ovejas.
-No se preocupe, era una chorrada.
-Es que lo que quiero es aprender a cocinar. Me siento gilipollas porque no sé ni freír un huevo.
-Para eso está Youtube, buen hombre. No sé preocupe usted. Y más fácil aún: ¿tiene usted mil euros por ahí sueltos?
-Puede ser -dijo el hombre, extrañado.
-Joder, amigo:  pues comprese una Thermomix y santas pascuas y alegría.
-Ya se han pasado las pascuas, señor.
-Eso da igual, caballero. Para gastarse uno mil euros para hacer cuatro bizcochos al año, siempre está uno a tiempo. Eso sí, haga usted el primer bizcocho el próximo lunes, de lo contrario le traería mala suerte.
-No debo, caballero, soy diabético.
-Hágalo con sacarina líquida.
-¡Qué no, coño! No quiero tomar sacarina. Dicen que no es buena para la salud.
-Pues haga usted gazpacho andaluz.
-Es que no me caen bien los andaluces. 
-Pues haga una tortilla francesa.
-Peor aún, amigo, a los franceses no puedo ni verlos. Lo que sí quiero aprender a cocinar es la ensaladilla rusa. Por lo del imperio, sabe usted.
-¡Madre mía, cuántos problemas! Y no ha pensado, en lugar de aprender a cocinar, hacer un curso de iniciación a la pintura.
-Sí, sí, claro que lo he pensado.
-¿Entonces?
-Es que me da mucho asco el aguarrás.
-Pues pinte usted con acuarela que no precisa del aguarrás.
-Ya, pero no es lo mismo. No va a comparar usted la fuerza de un óleo con la flojera de una acuarela.
-Tiene usted más razón que un santo. Y no ha pensado en apuntarse a un gimnasio.
-Si, si que lo he pensado; y varias veces, no crea usted que no. Pero fui a una jornadas de puertas abiertas y casi me muero.
-¿Se cansó usted mucho?
-No, no fue del cansancio, amigo. Fue de la peste a sobaco y a pies que había allí.
-¡Qué gente tan cochina!
-Pues eso digo yo. Con el poco trabajo que cuesta ducharse de vez en cuando.
-¡Claro, aunque sea de uvas a peras!
-Pero oiga, a todo esto: ¿de qué estábamos hablado?.
-De que hoy es lunes.
-Es verdad amigo, menuda putada. Menos mal que sólo hay cuatro lunes al mes.
-No se equivoque. A veces hay cinco.
-Voy a tomarme un café con leche. ¿Me acompaña? 
-¿Si me invita?
-¡Ah, pues entonces, no!
-¡Pues vaya usted con Dios!
-¡Y con la Virgen!
-¡Anda la mierda!
-¡Gilipollas!


4 comentarios:

  1. Y yo que pensé que el Lunes no era un buen día para empezar algo, yo a duras penas me he levantado y durante medio día no hago si no pensar en que tan rápido pasara el lunes?.jajajajajaja esta muy bueno José como siempre tu y tus ocurrencias................................kathy

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  2. Sí, Kathy, lo mejor de los lunes es cuando se acaban.

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  3. Joder con los lunes, lo que dan de sí . Desde pintor a cocinero , y pasando por boxeador

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    1. Pues imagínate los miércoles, Mario. Los miércoles son la caña!

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