domingo, 23 de noviembre de 2014

Tópicos


Ya quisieran los ratones comer queso. Nunca vi un ratón comprando queso en un supermercado. Ni veo bolas de queso por la calle destinadas a la alimentación de la prolífica población de roedores que habitan en las entrañas de nuestras ciudades.  
Los tópicos son capaces de hacernos creer algo absurdo. Los ratones no comen queso, del mismo modo que los pobres no comen caviar ruso ni beben champán francés.
Los tópicos se convierten en armas arrojadizas, en prejuicios, y en alimento barato para mentes vacías.
De hecho, los tópicos engordan por su propio uso. Cuanto más se utilizan más crédito se les concede y más se difunden.
Los tópicos son construidos como filtros ideológicos desde los que mirar algo para que tenga un determinado color. Condicionan de manera interesada a un grupo de personas, a un pueblo, a una nación, a un sexo, y ninguno de esos tópicos es desinteresado. 
Los tópicos nacen por una razón de ser, aunque no tengan ninguna razón.
Nada es uniforme. Nada es lo que parece. Como ninguno de nosotros somos igual a otro. Generalizar es un defecto, y un error, en el que caemos con demasiada frecuencia.
Por una simple cuestión de respeto no me gusta usarlos.

3 comentarios:

  1. Cada vez que escribes algo me llega un mensaje al movil, estoy muda que no muerta eh? Que sigo leyendo!!! Un abrazo grande.

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  2. Ya pensé que no volvería a saber de ti. Gracias por tu apoyo. Un abrazo.

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  3. creo que nosotros como seres humanos somos un 100% de tópicos somos una generalidad y una completa exageración.

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