jueves, 13 de abril de 2017

La llamada de la naturaleza


Eran otros tiempos. Luchábamos a capa y espada por el medio ambiente. Mucha gente nos miraba raro, otros nos tildaban de iluminados, y otros sencillamente de rojos comunistas. Pese a ello, yo lideraba un grupo -alguien lo tenía que hacer- de intrépidos jóvenes decididos a darlo todo a cambio de nada. Estudiábamos a la naturaleza como un medio para entendernos a nosotros mismos. Tal vez con el afán de encontrarle un fin a nuestra insignificante existencia en un mundo cambiante y convulso en plena transición democrática. Entregarnos a los demás a través de la defensa de la naturaleza fue nuestro camino por el que salir adelante.
Campañas de concienciación ciudadana. Apoyo a colectivos afectados. Denuncias contra empresas, furtivos, instituciones, o contra cualquier hijo de vecino que se atreviera a contravenir las normas de protección medioambiental. Campañas de repoblación forestal, estudios de campo de especies amenazadas de extinción, actividades de educación ambiental en centros escolares, creación de una granja escuela, y una interminable lista de acciones, eran nuestro espacio de actuación y nuestra vía de desarrollo.
Acción Verde se llamaba nuestro grupo, un grupo que acabó fusionando sus fuerzas en lo que después sería Ecologistas en Acción en aquella histórica reunión celebrada en la Torre Alfonsina del Castillo de Lorca (Murcia).
Años preciosos entregados a la lucha conservacionista. Años que ahora vuelven a resurgir cada vez que deposito mi basura en los contenedores de reciclaje, reduzco mi consumo energético, rechazo una simple bolsa de plástico, planto mis bellotas cada temporada para regalar después los arbolitos o plantarlos en el monte, disfruto de la naturaleza de manera responsable, compro en el mercado tradicional productos procedentes de la agricultura ecológica, y oriento mi voto hacia los partidos que presentan un programa electoral más progresista y arriesgado a nivel conservacionista.
Por avatares de la vida, de nuevo siento como un ligero murmullo que me acecha: la llamada de la naturaleza. Seguro que tiene mucho que aportarme y yo aún mucho que decirle. Siempre fuimos tal para cual.

13 comentarios:

  1. Tenemos un bellotero pendiente.
    Saludos

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  2. Noble labor escuchar el llamado de la naturaleza. Pensar en ello es como un despertar al nuevo día.

    En hora buena con ese asunto.

    Feliz Jueves.

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  3. Muy buena entrada.
    Muy importante la llamada de la naturaleza.
    Un placer leerte.
    Un abrazo. Felices días.

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  4. Hay que sumar muchos esfuerzos a esa causa de rescate y respeto de la naturaleza, que está siendo tan agredida por la humanidad. Hay mucho por hacer.
    Un abrazo.

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  5. La naturaleza es muy generosa.
    Salu2, Jfb.

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  6. Me has hecho recordar al PVE.....arggggggggggggggggh! :P

    Muy buena entrada :D

    Saludos =)))

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  7. Es una bonita historia de amor.
    Saludos.

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  8. Bella historia de reencuentro con la naturaleza.

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  9. Amar y vivir junto a la naturaleza es un privilegio y hasta un desafío para muchos :)

    Besos

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  10. Pero que emociónante ha de ver sido ser parte de acción verde, de Los pocos que hacemos por el planeta algo bueno surgira, imaginate que cada uno sembrara un árbol, cada persona, que rico oxígeno respirariamos, sería muy hermoso recibir de regalo un arbolito sembrado y preparado por ti pero estamos lejos muy muy lejos! Gracias a Dios por tu amor a la naturaleza,gracias por luchar y preservar el planeta, gracias por querer dejar un mundo mejor a próximas generaciones y a nombre de mis nietos,bisnietos, y tataranietos te doy las gracias.

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  11. La naturaleza es un bálsamo para el alma. Igual que tu, amo la naturaleza…..Ella no se puede defender con tanta destrucción, pero si está en los humanos hacer algo para conservarla. Te felicito por ser un luchador incansable de la naturaleza!!

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  12. Lo más difícil de esta lucha es sobreponerse a lo pequeños que podemos sentirnos cuando nos comparamos con el coche del vecino o la chimenea de la fábrica que se ve humeante desde la ventana de mi salón. Sobreponerse a las caras de asombro de los amigos cuando ven que llevas los bolsillos llenos de papeles porque no encontraste una papelera en el camino de regreso a casa. O esa típica frase de "llevas el coche hecho un asco" porque prefieres pasear las botellas vacías por toda la ciudad hasta encontrar un contenedor adecuado para tirarlas. Somos pequeños pero somos muchos, si todos aportamos algo claro que podemos conseguir un cambio.

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