Dice el refrán que todos los excesos son malos. Abusar tiene sus consecuencias. Las ciudades, convertidas en factorías para satisfacer al turista, están tensando demasiado las costuras de la convivencia. Vecinos desplazados frente al turista. Vale más un turista que cien vecinos. Y, claro, esto no puede ser. Las hordas de turistas arrasan con todo. Un poquito de orden, por favor. No vaya a ser que nos pase lo mismo que a la gallina de los huevos de oro.
¿Y de dónde sale tanta gente?
ResponderEliminarSalu2.