jueves, 29 de julio de 2021

Gritos

Dormitaba en aquel Airbus 320 de la compañía alemana Lufthansa, rumbo a Múnich, cuando de repente, sin saber el motivo, un niño comenzó a gritar:¡Ay papá! ¡Ay papá! ¡Ay papá! Y creo que fue ahí cuando vi el tren. Un tren con una esvástica nazi llegando a una estación con una espesa neblina, que bien podría ser la vía muerta que moría en Birkenau. La vía que llevaba al infierno. El niño sigue gritando: ¡Ay papá! ¡Ay papá! ¡Ay papá! ¿Adónde nos llevan, papá? ¡Tengo mucho frío, papá! ¿Cuándo comeremos algo, papá? -pronto cariño, parece decirle el padre para consolarlo. La madre está inmóvil, pálida como un cadáver; parece una estatua de sal. El tren para. ¡Todos abajo, cerdos! ¡Mujeres y niños a la derecha y hombres a la izquierda! -gritan los soldados de aquella terrorífica comitiva de recibimiento. Ahora la madre parece reaccionar y agarra a su hijo fuertemente de la mano. A empujones y culatazos reciben a los hombres. El padre cae tras recibir un tremendo golpe en la cara. ¡Papaaaaaaá!-grita el niño, mientras es arrastrado por la madre para que no lo vea. Después, al padre le llueven patadas por todos lados hasta que queda inmóvil en el suelo. -¡Papaaaaaá! -grita el niño aterrado mientras su madre intenta cubrirle la cara para que el niño no vea más de lo que ya ha visto. De nuevo oigo los gritos de un niño en el avión. ¡Ay papá! ¡Ay papá!. Sé que estoy en un avión. Sé que vuelo a Alemania, pero no consiguo despertarme del todo. La fila es enorme. Según han oído los van a duchar. Madres e hijos se han de desnudar para entrar en unas enormes salas en las que, tras la puerta, tan sólo se vislumbra una tenue luz ambarina. ¡Tengo miedo, mamá! ¡Tengo mucho miedo, mamá! ¿Por qué nos hacen esto, mamá? ¿Por qué han pegado a papá si es el hombre más bueno del mundo, mamá? La madre se abraza al niño. La puerta se cierra. La luz se atenua. La lluvia comienza y todo termina. El niño del avión vuelve a gritar al tiempo que, por megafonía, anuncian que nos preparemos para el aterrizaje. Al parecer, todo el problema era que, a ese niño rubio platino, la tablet se le había quedado sin batería.

3 comentarios:

  1. Grandes tristezas se vivieron en esos trenes. Besos.

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  2. ¡Y pensar que eso sucedió hace 70 años más o menos!
    Salu2.

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  3. Para peor sigue habiendo gente que niega que esto haya sucedido.

    Saludos,
    J.

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