miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuerpos


No sé si en alguna ocasión se habrán parado a pensar que nuestros cuerpos son nada más, y nada menos, que la cartografía de nuestra existencia. Las naciones tiene su mapa como nosotros tenemos nuestro cuerpo y mi vecina el suyo. Quizás no le vean el símil, ¿Verdad?. Me explicaré mejor: ¿Alguna vez han mirado a contraluz una radiografía? ¿Y no les recuerda a un mapa? Pues, bueno, a mi sí. Como iba diciendo: en ocasiones, pensamos que el body nos pertenece; como los países se creen, durante siglos, que son inviolables, cuando al final -la historia está ahí para comprobarlo- o revientan por dentro en mil pedazos, o los invade una horda de bárbaros y lo hacen todo un solar y no los salva ni Superperrete. 
No hay dos cuerpos iguales. (Y como el de mi vecina menos). Somos, por tanto, seres únicos e irrepetibles encerrados en los lindes de nuestra piel. La epidermis representa nuestra frontera y nuestra economía es la salud. Si disfrutamos de buena salud somos ricos y sin salud estamos en crisis y hechos una porquería. Quizás por eso, la otra mañana, un albañil le gritó a mi vecina desde un andamio: ¡Qué rica estás, te comería hasta la goma del tanga! Bueno, perdonen ustedes por lo de la goma, no venía mucho a cuento, lo que pretendía destacar era que le dijeron "rica" por lo buena de "salud" que está.
Nuestro cuerpo es nuestro mundo; un mundo celular organizado y, aunque nos pese, con fecha de caducidad. A veces, ese cuerpo-mundo nuestro es atacado por virus malignos desde el exterior y esto hace que nuestra existencia se complique. Pero, tranquilos,  que si nada ni nadie nos agrede desde el exterior y todo nos viene rodado, somos felices y comemos perdices, nuestros bancos no quiebran, y tenemos todo el sexo que nos propone el kamasutra, nuestras células se dislocan y nos tiramos desde un octavo piso como un Ícaro postmoderno. Y catapún chimpún. 
Como se suele decir en los velatorios: no somos nadie... excepto mi vecina. Esa sí que.....

4 comentarios:

  1. Paul Auster dijo que había escrito su novela DIARIO DE INVIERNO a partir de reflexiones sobre su cuerpo.

    Yo he inventado a Mariana Carbonell para no tener que voyerear tanto a la vecina y poder escribir lo que me venga en gana sobre el cuerpo femenino y las apetencias que nos despierta.

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    1. Ya quisiera yo una vecina como tu Mariana Carbonell.

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  2. Ojalá nuestro país estuviera como tu vecina , mientras tanto yo me iré fijando en la mía

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  3. Viva tu vecina, ke buena salud debe de tener la jodia, como bien dice Mario, si nuestra querida España estuviera asi, otro gallo nos cantaria. saludos

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