sábado, 3 de mayo de 2014

Cámara café


En una conversación frente a la máquina del café en una empresa de cosméticos.

-Pepe: ¿Puedes escribir algo de risa? Hace días que sólo hablas de filosofía y eso nos aburre como ostras.
-Estoy cansado de escribir humor.
-¿Se puede llegar uno a cansar de escribir humor?
-¿Se puede llegar alguien a cansar de hacer el amor? -le pregunté.
-Sí, claro. A mi me pasó una vez.
-¿Sólo una?.
-Sí, sólo una.
-¿Y por qué te cansaste de hacer el amor?
-¿Y por qué te cansaste tú de escribir historias de risa?. Me respondió a la gallega.
-Es distinto, Alfredo, no jodas. ¿De hacer el amor no se cansa nadie?
-Jajaja. ¿Qué no se cansa nadie de hacer el amor?
-Claro que no. Eso es que eres un flojeras.
-Pues anda que tú, que te cansas de escribir chistes.
-¡Oye, tío, un respeto! Yo no escribo chistes. Malos o peores pero son relatos.
-Sí, rollos de esos que escribes a diario después de desayunar.
-Pues bien que los lees, amigo.
-De vez en cuando... No te pienses que los leo tanto. Sólo me gustan los de risa. 
-Macho: ¿tu has ido al psicólogo?
-¿Y para qué tendría yo que ir al psicólogo?
-Quizás tengas una depresión. 
-¿Yo? ¿Pero qué me estas contando, Pepe?.
-No sé. Tanta necesidad de leer humor. A ver si va a ser qué... ¡Vamos, digo yo!.
-Estoy genial. Mejor que nunca, chaval.
-Pero dices que te cansas de hacer el amor.
-¡Eso fue hace tiempo! Ahora lo hacemos una vez por semana y ya no me canso.
-Ves, Alfredo. Por eso quieres leer más historias de humor. En el fondo a ti te gustaría estar haciendo el amor y cómo no te dejan entras a mi blog a subirte el ánimo y olvidarte de tu frustración.
-¿Tu crees, Pepe?
-Vamos, yo no soy psicólogo, pero tengo una amiga, que fue mi primera novia, que es una terapeuta de pareja muy reputada.
-¿Tienes su teléfono?
-Sí, luego te lo paso por WhatsApp.
-¿Cobra mucho por sesión?
-Sesenta pavos.
-Joder macho. Pues, sabes qué te digo, mejor escribe tú un par de historias de risa y te invito a comer.
-¡Trato hecho!

4 comentarios:

  1. Seguro que lo de la novia terapeuta era un treta para que te invitara a comer.

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  2. jajaja, cualquier cosa, menos gastar por una terapia. Ya sabes en qué lugar nos encontramos, hasta terapeutas. De mi lo no creería, son agridulce, pero a ti ya podemos llamarte terapeuta.

    Saludos.

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    1. Beatriz en esta vida tenemos que hacer de todo.

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