miércoles, 3 de enero de 2018

El Cristo, Chopin y las croquetas de mi madre


Por prescripción facultativa de mi amigo el pintor Carlos Pardo, les escribo esta noche escuchando el Nocturno en si bemol menor Op 9 Nº1, del polaco universal Frédéric Chopin. Les diré que, al escuchar la pieza tocada por el maestro Claudio Arrau, su efecto balsámico ha sido instantáneo y me he sentido resucitar. Yo de música ando bastante flojo, aunque, según Carlos, -creo que lo dice para animarme- tengo buen oído. Yo le he dicho que más que oído lo mío es oreja, pura oreja. Mis pabellones auditivos tan sólo son superados por los de Dumbo y por los del Príncipe Carlos de Inglaterra. 
Del polaco me vienen a la memoria su casa de Mallorca y el increíble jardín que lleva su nombre en Varsovia. La visita a su casa de Mallorca coincidió con mi coronación como campeón mundial de hacer tortillas francesas a pata coja; título que gané, de manera arrolladora, en una discoteca para adolescentes con granos en la que daban asilo y refugio a todos los viajes de estudios de E.G.B que llegaban, por aquellas fechas, desde la península. Del jardín de Varsovia que lleva su nombre, tan sólo les diré que es uno de esos jardines en los que no le importaría a uno quedarse a vivir. 
Bueno, a uno, o a varios. O miles. El jardín es tan grande que, de vez en cuando, hay gente que se pierde en él y tienen que mandar al ejército a buscarlos.
Yo ando perdido en mi jardín y por eso mi amigo Carlos me ha querido entretener hablándome del ilustre polaco, de la música en general, y de la luz que imprime a sus cuadros.
Le he comentado a Carlos que se me da bastante mejor hacer croquetas que escuchar música. En el Bar Josepe, a las croquetas de merluza, que hacía mi madre, las llamábamos coloquialmente "sobaqueras". Mejor, no me pregunten por qué.
Al final, Carlos y yo, por Messenger, hemos hablado de todo un poco: pintura, música, literatura, antropología, y hasta de coros y danzas.
Entre ustedes y yo, mi amigo Carlos está pintando un Cristo yacente que, como dirían los flamencos, quita el sentío. 
Amigos que tiene uno...


11 comentarios:

  1. Como a Chopin es más fácil escucharlo por todas las obras que ha dejado, no ocurre así con las ricas croquetas que hace tu madre y el Cristo yacente que está pintando tu amigo Carlos, espero que no nos dejes con la curiosidad y, en otra entrada, podamos admirar su obra y degustar, aunque sólo sea con la imaginación, esas croquetas ¡cómo me gustan!
    ¡Feliz Año 2018!
    Cariños.
    kasioles

    ResponderEliminar
  2. Comparte la receta de esa croquetas, que has antojado.
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Yo también tengo un amigo que me dice que no tengo tan mal oído como digo. Se toma la molestia de argumentarme diciendo que, aunque cante mal, silbo bastante bien y eso no podría hacerlo si tuviera oreja. Será timidez entonces.

    ResponderEliminar
  4. Pues me imagino haciendo croquetas y escuchando una buena obra de Chopin, me encantan las croquetas, aunque las encuentre muy laboriosas de hacer.
    Que tengas una buena entrada de año nuevo.

    ResponderEliminar
  5. Olá, José
    Este blog é o primeiro que visito hoje, e ainda bem, deu-me uma boa disposição para o resto do dia.
    Escreves com muito humor e isso me agrada. Referires as orelhas do Príncipe Carlos de Inglaterra me dez rir... :))))))))))
    Chopin é talvez o meu compositor preferido... embora haja outros de que gosto muito.
    Enfim, a tua postagem é uma delícia.
    Fico à espera de ver o Cristo pintado pelo teu amigo...

    Um muito feliz 2018!

    Beijinhos
    MARIAZITA / A CASA DA MARIQUINHAS

    ResponderEliminar
  6. Que no es para tanto ( las orejas ) son normalillas. Besitos. Ah y como siempre genial.

    ResponderEliminar
  7. Pues a mí me encanta Chopin.

    Y también las croquetas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. El problema era la falta de agua en la Luna. De otro modo no se explica que Chopin fuera tan buen músico.
    Al menos así me lo explicaron una vez, pero la verdad es que mucho no me creí esas razones.

    En fin, saludos,

    J.

    ResponderEliminar
  9. Pues mira a mí las croquetas me encantan, pero de Chopin no escucho mucho, bueno más bien nada. Aunque sí que visité hace años en Mallorca, la casa donde pasaba largas temporadas debido a la enfermedad que padecía de tuberculosis.

    Salud.

    ResponderEliminar
  10. Ciertamente Claudio Arrau es un maestro. Sabe aterrizar y acercarnos a los grandes. Y tú, por tu parte, tienes un buen pabellón auditivo.

    Feliz 2018!

    ResponderEliminar
  11. A mi me gusta mucho chopen :)

    Besitos

    ResponderEliminar