domingo, 7 de enero de 2018

Soledad quijotesca


Camino. He salido a caminar. ¿El cielo? El cielo azul muy claro. ¿Las nubes? Las nubes blancas, como de algodón, salpicadas de algún retazo de color rosa. He visto gente que saca a pasear al perro y perros que sacan a pasear a gente. Camino. Camino buscando el camino. Camino para arrancar un año. Un año complejo. Un año al que habrá que darle duro para enderezarlo. Parece que nació medio torcido, casi encorvado, como la espalda de un anciano. Pero no hay de otra, hay que levantar ese ánimo, esa espalda, afrontar ese destino incierto que siempre nos acecha. Hay que erguirse y encontrar el rumbo que se necesita. Y sigo avanzando, en este caminar insaciable, en este caminar desesperado, en este caminar en el que por la espalda, podríamos decir por mi nuca, soplan vientos desfavorables. Camino. Camino mientras la luz comienza a atenuarse. En lo alto, en aquella loma, en una loma lejana, casi en la línea del horizonte, se divisa, resplandeciente por los últimos rayos de sol, una pequeña ermita. Un ermita que simboliza, quizás, esa soledad; esa soledad quijotesca que me acompaña. Esa soledad infinita que, desde que nacemos, y por mucha gente que tengamos a nuestro alrededor, nunca nos abandona.

14 comentarios:

  1. Hoy te has despertado poeta. No dejémosle pasar una al año, porque ya se sabe que la educación que no empieza desde el principio se complica. No hay que temer a la soledad, reconfortante en tantas ocasiones.
    Saludos.

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  2. Mi querida soledad:

    Me dirijo a tí para darte las gracias por tantos momentos sublimes que me has dado. Quizás los pasos más importantes de esta vida han sido dados gracias a tu compañía. Recuerdo momentos perdidos y atrozmente dolorosos en los que, por arte de magia, tú me diste la solución. Algunas veces me has hecho llorar de amargura y otras reír por las tonterías que se me ocurren y que te cuento en secreto. Nunca te quise como te quiero ahora. Antes te detestaba y me revelaba conmigo mismo creyendo que mi alma era la de un ser que nace estrellado; la de un hijo del dolor que todo lo tiene perdido.
    Mi querida soledad hoy te amo como quiero todo lo que siento y percibo de la realidad. Tu sabes bien de mis angustias y de mis temores; de cataclismos cuya curación se paga cuando aprendes de la sencillez de las cosas y de la nobleza que hasta el más criminal de esta vida lleva por dentro. Tú me enseñaste en mi dolor a madurar con lluvia de lágrimas delante del que me escuchaba y hoy, mi querida soledad, vuelvo a sentir la vida tal y como lo hace un niño; como una esponja que toma de la vida lo bueno y lo malo para poder crecer desde la raíz. La visión de este camino, es la de aquel chico que disfrutaba robando tomates por amor a la aventura de lo prohibido.
    Mi querida soledad: ¿Puede que seas tú... esa voz tan personal que se lleva desde el nacimiento y que nunca supimos escuchar?. Creo que sí.

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  3. Es bueno caminar en compañía.
    Saludos.

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  4. lA SOLEDAD DEL ALMA ES BELLO
    LO MISMO QUE TU TEXTO
    cOMO SIEMPRE TE DEJO UN ABRAZO Y FELIZ 2018

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  5. Lo importante es avanzar, cuando se avanza no se tiene la sensación de estar abandonado, siempre hay algo ahí adelante.

    Besitos :)

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  6. La soledad es la eterna compañía de todos, por más gente que tengamos para compartir.
    Deseo que se transformen en muy favorables esos vientos muy pronto.
    Un abrazo.

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  7. La soledad es inevitable y, algunas veces, necesaria.

    Un abrazo.

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  8. Me identifico totalmente con el texto.

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  9. Mientras la soledad te tenga reflexivo, todo bien, José.

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  10. Pues yo necesito a menudo estar solo. Aunque algunas veces tengo dentro de mi cabeza a mi Gollum particular que me come literalmente el coco. ¿o es mi Mr. Hyde?.
    No sé, el próximo paseo lo haré acompañado, por si las moscas

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  11. Bravo! Me encanta este relato!!!

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  12. Yo la llamo "soledad ancestral" y,a veces, más que acompañarme siento que me pesa.
    Un abrazo

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  13. A mi me gusta la soledad, disfruto con ella
    Feliz Año Nuevo

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