jueves, 27 de agosto de 2026

A veces me da por pensar

Soy un hombre plagado de contradicciones. En ocasiones me fustigo cuando debato conmigo mismo sobre lo que soñaba ser y en lo que, en realidad, me he ido convirtiendo. En una escala de 0 a 100, yo diría que soy el cero por ciento de lo que anhelaba ser en mi juventud. La vida me ha ido arrastrando y yo me he dejado llevar. Tal vez por comodidad, por egoísmo, por inconsciencia y por quién sabe qué. Sin embargo, en muchas de esas conversaciones en las que me siento al fresco —lo de «al fresco» en Murcia es un decir— a hablar conmigo mismo, le doy valor a lo que soy, aunque sienta cierta nostalgia por lo que dejé de ser. A eso me refería con lo de mis contradicciones. Me consuelo al pensar que, en el fondo, pese a esas colosales diferencias, encuentro un poso común, unos rescoldos de inocencia e inconformismo que todavía me caracterizan. Soy, por tanto, un hombre tan contradictorio como el tiempo en el que nos ha tocado vivir, con los pies en el pasado, henchido de nostalgia y la cabeza pelada de tanto pensar. Puede que ya quede menos para encontrarme y para aceptarme.

martes, 25 de agosto de 2026

Turismofobia

Dice el refrán que todos los excesos son malos. Abusar tiene sus consecuencias. Las ciudades, convertidas en factorías para satisfacer al turista, están tensando demasiado las costuras de la convivencia. Vecinos desplazados frente al turista. Vale más un turista que cien vecinos. Y, claro, esto no puede ser. Las hordas de turistas arrasan con todo. Un poquito de orden, por favor. No vaya a ser que nos pase lo mismo que a la gallina de los huevos de oro.

lunes, 24 de agosto de 2026

Segán de Arriba

El lujo tiene muchas versiones. El mío, por poner un ejemplo, es pasar unos días en la pequeña aldea de mi tía Estrella, Segán de Arriba, en la provincia de Lugo. Mi tío Pedro, hermano de mi padre, conoció a Estrella cuando ambos emigraron a Barcelona para trabajar. Ella, desde Galicia; él, desde Murcia. Después de conocerse, decidieron migrar aún más lejos, en busca de mejores condiciones y un mejor salario, y se marcharon a Suiza. Allí dejaron sus mejores años hasta que, con unos buenos ahorros, decidieron regresar para afincarse en Murcia. Pero a mi tía, cómo no, le tiraba su tierra. Así que, tras fallecer sus padres, fue consiguiendo las partes de la herencia de sus hermanos hasta quedarse con la casa que la vio nacer. Tras una importante remodelación, ahora mis tíos pasan la mitad del año en Murcia y la otra mitad en Galicia. Estrella, nada más llegar, antes de que acabe la primavera, planta su huerto. Un huerto que representa, más allá de su modesta pero deliciosa producción, una vuelta a sus orígenes, a la tierra, a la tradición, a su infancia. Ya le quedan pocos familiares en la aldea, pero ella está allí, con su presencia, rindiendo homenaje y tributo a todos los que se fueron. ¡Menudo lujo!

martes, 4 de agosto de 2026

José Fernández Belmonte

Si buscan a un tal José Fernández Belmonte, supuestamente artista gráfico y colaborador del diario La Opinión de Murcia, están en lo cierto. Aunque también debo aclararles, a vuestras mercedes, que si lo que andan buscando al asomarse por estos lares es a un tal José Fernández Belmonte, murciano y autor, entre otros libros, de Réquiem por un guerrillero olvidado, De Samarcanda a La Raya, Del Bar Josepe al Cielo, Malditos tábanos, Haciendo cola para soñar, Momentos de ida y vuelta o Vidas ordinarias, también van bien encaminados. Si buscan a un exlíder ecologista, de cuando los ecologistas aún no eran perseguidos y acosados por medio mundo… Si buscan a un exfutbolista picapedrero y tuercebotas. Si andan buscando a un tipo que se gana la vida vendiendo champú por medio mundo… Sí, creo que han llegado al sitio correcto. Espero haber cubierto plenamente todas sus necesidades informativas respecto a mi persona. Atentamente, el afectado.