jueves, 17 de septiembre de 2026
Chorizo
¡Eres un chorizo! Esta expresión se suele utilizar contra alguien amante de lo ajeno. Chorizo como algo despectivo, como algo malo.
Hoy pretendo reivindicar desde aquí al chorizo. Al chorizo de pueblo, a la brasa. Al chorizo pinchado con un palo sobre un fuego. También al chorizo de Cantimpalo, al chorizo ibérico, a los jabuguitos, al pamplonés, incluso al Revilla.
Quizás al Revilla le tenga un cariño especial, ya que mi abuela Mercedes me arrojaba por la ventana, al patio del colegio, todos los días, a eso de las once de la mañana, un bocata con pan del día, bien preñado de chorizo Revilla.
Es lo que tenía vivir en un edificio que colindaba con el patio del colegio. Ni que decir tiene que mis compañeros se morían de envidia ante mi ventaja logística y culinaria.
Ayer, en Venta Quemada, disfruté como un enano comiéndome medio bocadillo de chorizo a la plancha. ¡Menudo lujo!
Donde esté un buen chorizo de pueblo a la brasa, que se quiten todos los burriquin y todos los mardonal.
¡Viva el chorizo, copón!
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