domingo, 24 de octubre de 2010

A las autoridades del Parque Natural de Cazorla
















No alcanzo a recordar la veces que he visitado el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, pero tengo claro que los sentimiendos que me afloran siguen siendo los mismos. No sé si mi primer viaje fue con un Seat 600 que me compré para ir al servicio militar -creo que sí-. El viaje fue eterno, cientos de curvas que parecían no acabarse nunca. Una vez allí, el esfuerzo resulta insignificante al contemplar semejante espectáculo de la naturaleza: el bosque mediterráneo en estado puro. Ante nuestras miradas urbanas aparecen montañas cubiertas de vegetación autóctona y cientos de especies animales, que, en estos parajes, encuentran sus últimos reductos.
Reina la encima y la cabra montesa, el lentisco y el ciervo, el madroño y el muflón. En el cielo los vigila sigilosamente el buitre leonado a la espera de los despojos de alguna pieza abatida por el águila real. En las riberas, sobre la rama de un chopo, un martín pescador espera el momento de arrojarse sobre las cristalinas aguas para apoderarse de un alevín de trucha. A nuestro paso las ardillas nos asombran con sus acrobáticos movimientos, mientras consiguen apropiarse de alguna bellota o el rojo fruto del escaramujo, haciendo las delicias de los más pequeños.
Una gran sensación de libertad nos inunda al contemplar el paisaje desde los numerosos miradores del parque, desde los que, por muy bien que conservemos la vista, nunca alcanzacemos a ver los lindes del bosque.

El concierto de sonidos que escuchamos desde nuestra llegada es, con mucha diferencia, la mejor banda sonora de la excursión.

No hace falta hablar de la enorme oferta hotelera y de restaurantes que se ha ido implementado en la zona desde mi primer viaje hace ya más de veinticinco años. La hay para todos los gustos y economías.
Por todo lo anteriormente expuesto, ruego a los responsables del
Consejo Rector del Parque: no permitan más intervenciones turísticas en la zona y les rogaría una mejora importante en la señalización, tanto de los puntos de interés, como de las rutas de senderismo, cuya señalización resulta insuficiente o inexistente, cuestiones estas incomprensibles para un parque natural de esta categoría.
¿Bonitas fotos, verdad?

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