lunes, 21 de diciembre de 2015

El rugido de los mercados


A menos de que hayan pasado veinticuatro horas desde que el pueblo español se expresara libremente en las urnas, los mercados ya rugen ofendidos. Los mercados tienen un gusto tan exquisito que no entienden de bocatas de chorizo de Hacendado ni de patés de La Piara. Ni de bancos de alimentos. Ni de salarios de seiscientos euros por currar diez horas diarias. Mientras ellos observaban, en la lejanía, con una copa de Champán francés en la mano, o un Riesling bien fresquito, los españoles, equivocados, votábamos en busca de una vida más digna que la que proporciona un contrato laboral de una semana.
La expresión del pueblo español ha ofendido al gran hacedor. El sindicato obrero, que es España, ha cabreado a su gran Jefe "mercado". La prima de riesgo amenaza. Los prestamos ya se resienten. La caja de nuestras pensiones vuelve a temblar. Un sistema económico perverso agoniza calentando el planeta y esclavizando a los pueblos. 
La democracia y la libertad de nuestro país, para algunos, no es plato de buen gusto. La única libertad que se nos consiente es para producir barato, ahorrar en costes sociales, privatizar todo lo público, liberar de obligaciones a las grandes corporaciones supranacionales, que son las que manejan el gran mercado, y someter a las pequeñas y medianas empresas hasta que vayan sucumbiendo por su propio pie. 
El neoliberalismo salvaje ha pulverizado a la socialdemocracia hasta hacerla picadillo. Europa, ese sueño bucólico, es ahora un ente gris y maquiavélico, que presta dinero a cambio de chuparnos la sangre. 
No sé si ese proyecto común que hace unos años tanto entusiasmaba a los españoles llamado Europa, tiene remedio o es ya tan sólo papel mojado. 
Lo que sí ha quedado patente es que la gente está dispuesta a cambiar las cosas para recuperar su dignidad cuando las instituciones han dejado de ser dignas. La soberanía de los pueblos, de los ciudadanos, debería estar por encima de intereses particulares, de no ser así, los mercados podrían terminar quedándose sin clientes, y el sistema, que tan pingües beneficios está ofreciendo a unos pocos, morir de éxito. Espero que los políticos sean capaces de volver a equilibrar la balanza de la justicia social. Necesitamos políticos que gobiernen para la ciudadanía. En España siempre soñábamos con una Europa unida y justa. Los resultados de estas elecciones deberían de servir de test para el resto de la Unión Europea, los habitantes de la cuarta economía de la zona euro así lo están avisando.

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Felices fiestas y felices libros, Conchy. Saludos

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  2. Gran articulo, me encanta el concepto que le das a a libertad en tu país, saludos.

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    1. ¿Qué son las personas sin su libertad? Un abrazo amigo.

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  3. Los ciudadanos tenemos ganas de cambios. La tendrán también los políticos?

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