jueves, 8 de septiembre de 2016

Salón Erótico de Barcelona


Esta mañana, al ojear la prensa, me he tropezado con una propuesta la mar de sugerente: "Se buscan voluntarios para el Salón Erótico de Barcelona". Ojiplático, hecho ascuas, me he puesto a estudiar en profundidad semejante propuesta por si, a pesar de mi demacrado aspecto físico y mi longeva existencia, me pudiesen aceptar para tan edificante y motivador cometido.
Según me consta, entre los trabajos voluntariosos que tendría que desempeñar figuraría el de ayudar a personas con capacidades especiales a poder asistir a los distintos espectá-culos que allí se ofrecen, visto lo cual, de ipso facto, he presentado mi currí-culo, por si cuela, alegando una gran experiencia, especialmente, en ese tipo de acompañamientos.
Y es cierto, no se crean que les estoy vacilando. He esgrimido, para avalar mi candidatura, que cuando trabajaba en el Bar Josepe, en el castizo -que no casto- barrio murciano de Vistalegre, escasamente a cien metros, había una vieja droguería, que contaba como reclamo con un destartalado cartel luminoso de detergente Tutú y unas estanterías repletas, únicamente, de rollos de papel higiénico del Elefante, que ejercía discretamente como casa de citas. Las meretrices en cuestión eran todas señoras de cierta edad, que enfocaban sus solidarios servicios a señores de cierta edad, aunque, todo hay que decirlo, de vez en cuando se colaba algún jovencito edípico en busca de su más que inconfesable fantasía.
Siempre recordaré con cariño a dos clientes que venían a tomar café cada vez que cobraban la pensión. El mayor, el padre, tendría más de ochenta años, y el menor, el hijo, tendría más de sesenta pero aparentaba más edad que el padre, y, encima, era algo lelo, el pobre lo tenía todo.
La cuestión es que un día el padre y el hijo, como era habitual, bajaron de un taxi frente a la puerta del bar, y el hijo venía con unas muletas. Como el padre estaba tan viejito, y a penas si podía ayudar a su vástago, me presté voluntario para acercarlos al bar y, posteriormente como era costumbre, tras reponer energías, al prostíbulo para gastarlas.
Las señoras, conocidas todas porque siempre venían a llamar por teléfono al bar, me tiraban piropos, y yo, inocente, me ponía más colorado que un tomate. Yo tendría, por aquel entonces, poco más de catorce años, pero, eso sí, estaba hecho un brazo de mar.
En cierta ocasión, las señoras me pidieron auxilio para sacar de la droguería a un anciano al que, en semejante trance, se le había engarrotado una pierna, en concreto la que no se le tenía que engarrotar. Un de las señoras, que pesaría lo menos cien kilos, y se le traía un aire a Rafaela Aparicio, siempre me decía: " A ver cuando vienes por aquí, guapoooo, que te voy a hacer el descuento que quieras para que me hagas todo lo que tú quieras". Esa frase se me quedó grabada en el subconsciente para la posteridad como una especie de trabalenguas. "A ver cuando vienes por aquí, guapoooo -arrastraba mucho la o-, que te voy a hacer el descuento que quieras para que me hagas todo lo que tú quieras". Y yo pensaba: ¿Qué le voy a hacer yo a ésta mujer? ¡Uff! ¡Era enorme! "A ver cuando vienes por aquí, guapoooo, que te voy a hacer el descuento que quieras para que me hagas todo lo que tú quieras". ¿Ven ustedes? Ya he vuelto a entrar en un bucle con la dichosa frasecita. Voy a ver si aún llego a tiempo para retirar el currí-culo. Seguro que se "apañarán" muy bien sin mí.

22 comentarios:

  1. ¿Se trata de un simposio sobre las diferencias entre "erotismo" y "pornografía"?
    Salu2 curriculares.

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    1. Más o menos, Dyhego. La cosa no está muy clara. Saludos.

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  2. jajajaja Guapoooooooooooooooooooooo!

    saludos y buen finde...guapooooooooooooooo! ;)

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  3. Qué mejor que leerte para sonreír??

    Un abrazo y muy feliz fin de semana.

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    1. Gracias, Amalia. Tú siempre subiéndome el ánimo. Un besote.

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  4. hay proprosiciones que te dejan en bucle... :)

    Un besito guapooooo

    por cierto el chiste de Bucador es genial !!!!

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    1. Mientras todo quede en propuestas no hay problema. Y gracias por lo de guapooo, Nieves. Saludos.

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    1. Me están saliendo los colores. Un abrazo, Inma.

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    1. Así es, María. La memoria es como un enorme pendrive, pero con vida propia. Saludos.

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  7. Gracias a tu visita he tenido la suerte de conocer tu blog.
    El detergente Tutú y el papel higiénico del Elefante me han llevado unos pocos años atrás. Creo que quienes los podemos recordar no somos ya unos niños.
    Saludos.

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    1. Yo soy un niñato de casi cincuenta tacos...Ahí es nada. Saludos, Macondo. Nos leemos.

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  8. Y que dejaras pasar tan valiosa oportunidad de hacer lo que quisieras.

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    1. Sí, Mario, la dejé pasar, y mira tú ahora por dónde sale la frasecita... Saludos.

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  9. Me pregunto si alguna vez ;tomaste ese jugoso descuento jijiji

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    1. Era muy chiquito, Maricruz, y me daba miedo la abundancia...Saludos

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    2. el descuento hay que ver quien lo da... :) A veces puede salir más caro que otra propuesta sin descuento :)

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