miércoles, 23 de agosto de 2017

El camaleón, la siesta y Marujita Díaz


Hastiado, sudando, y con ganas de matar a alguien, me asomé por la ventana. La cigarra cantaba, posiblemente, siguiendo las instrucciones marcadas por María Ostiz algunas décadas atrás, y el camaleón la miraba deseoso con uno de sus ojos, mientras que con el otro vigilaba a un gran moscardón azulado que chupaba con ansia una breva que había tirada en el suelo. El camaleón en cuestión se le había escapado, hacía algún tiempo, a un vecino mío que es militar y que lo había traído de Melilla, durante un permiso, escondido en el petate. El parsimonioso reptil, cansado de andar encerrado, se había fugado de su jaula y había encontrado amparo en la pacifica frondosidad de mi jardín. 
La cigarra seguía erre que erre, dando por saco, haciéndose eco de otras cigarras tan porculeras como ella. El camaleón avanzó con el sigilo con el que avanzan los que quieren hacerla tuerta o tienen más hambre que Jeremías, o las dos cosas. El moscardón chupaba de aquel higo rastrero como un bebé de su chupete. El sonido que envolvía toda la escena era ensordecedor y caía un sol que ni en el Sáhara, si bien es cierto que, a las cinco de la tarde, y en pleno agosto, no se podía esperar otra cosa.
El camaleón, sintiéndose habilitado para no fallar en sus gastronómicas intenciones, lanzó su pegajosa lengua hacia el moscardón con el mismo ímpetu con el que un púgil lanza un gancho de izquierda al percibir que la cosa está medio hecha; y para beneplácito del antediluviano reptil, tras replegar su lengua, este engulló al moscardón mientras sus cónicos ojos daban vueltas y más vueltas de felicidad emulando a la malograda Marujita Díaz. Alegría que duró lo mismo que una bolsa de chucherías en el patio de un colegio, ya que, en el preciso instante en el que el moscardón pasaba por la estrecha traquea y llegaba a su vacío buche, un cernícalo se lanzo en barrena contra el camaleón y se lo llevó en volandas entre sus patas para darle la merienda a sus polluelos que ya se la reclamaban.
Lo peor es que la cigarra no se enteró de nada y siguió jodiéndome la siesta, sin miramiento alguno, a coro con todas las de su maldita especie que, con lo grande que es el mundo, esa tarde debían de estar todas en mi jardín celebrando un festival de coros y danzas, o algo por el estilo.
La naturaleza no tiene piedad de nadie y mucho menos de los que dormimos la siesta. De los mosquitos que me picaron en el culo mientras intentaba cargarme a toda esa insoportable legión de cigarras mejor les hablaré otro día. 

18 comentarios:

  1. Vaya, vaya! mejor que no te asomes a la ventana, no vaya ser....

    :DDDD

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  2. Hola, Gracias por este entretenido relato de agosto y es que el veranos trae muchas de estas cosas.
    Dejo unas fotos de mi jardín.
    Paso a saludarte, leerte y darte un abrazo, estaremos en contacto a mi regreso.
    Ambar.

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  3. :D Me encantan tus historias de animalitos

    Besitos

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  4. Jajaja te van a tildar de maltratador de animales. A mí este verano los hijos de puta de los mosquitos tigres me traen muy pero muy jodido. Las picaduras te duran un montón de días, y te rascas como los monos. No dejes mucho tiempo el culo al aire, que te lo pueden cocer cualquier tipo de bichos.

    Abrazo.

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  5. Son unos traidores!!. No sé dan cuenta de lo que molestan.

    Un abrazo

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  6. Los grillos, amigo, son los que más "joden" por los lados de mi sueño. Si a vos, te malquistaron las cigarras, a mi me han dejado en vela, los estridularios grillos. Y no hay nada peor que llegar al nuevo día, con los ojos en el sieso por el desvelo, y más allá de ello, que le pregunten, estás trasnochado? Por qué?, se atreve a inquirir, uno, en medio de su mal genio, y le contestan: porque se ve que tenés los ojos por donde cagas. Un abrazo. Carlos

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  7. Ya lo dije. Los insectos no me gustan. Los reptiles, en cambio no me molestan.
    De la "fauna" que hoy traes a tu relato, me quedo con la cigarra (aun a pesar de su especie) porque evocan mi niñez.Lamento que a ti no te dejen dormir. A mi me recuerdan siestas veraniegas en el campo de mis tíos. Todos dormían, menos las cigarras y yo.
    Feliz verano de todos modos!

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  8. Hola Pepe, no se si te acuerdas de mi, nos conocimos en Polonia hace varias cigarras y muuuuchos mosquitos

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  9. y te queria decir que me encanta como escribes, me saca de mi cabeza cuando esta en plan yyyyyy o grrrrr

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  10. yo en cambio no puedo dormir por la especie humana

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  11. y como hace tanto que no hablamos te lo cuento

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  12. Vale, pues salgo un dia a pasear con Gaia, no? Un dia normal dirias pero no, un puto cabròn y cobarde sin nombre una vez mas me ha soltado su mensaje de que le molesta que mi perra ladre, un dia una carta de chantaje por maltrato de animales, hoy un charco pegajoso derramado en mi puerta, guay! En mi imaginacion por fin se aprovechar las artes marciales que nunca he practicado y la abuelilla maquiavelica que me estaba saboteando se va por los aires
    Pero no me rindo y Gaia, que perrunamente pasa de movidas humanas, menos. Gaia se centra en hacer sus cosas y joder! otra puta abuela malvada (que coño pasa?! de donde aparecen esas hijas de su puto moño?!)
    Y aparece Tarantino, tio! Y de repente me inspira con sus guiones y cojo una bolsita de mierda, literalmente, y ahorco a la abuela que no para de soltarme su sermon hasta el ultimo respiro
    Yo sigo, Gaia salta, y de repente entre los arbustos veo a Almodovar que habia visto todo y me dice: por que no hablaste con ella?
    Y detras de un gran sauce esta Scorsese, bosteza porque esta accion ocurrida poco tiene que ver con Nueva York de los años veinte y ademas ni Gaia ni yo nos parecemos a Daniel Day Lewis
    Ostias! Entre los hierbajos aparece Clint Eastwood, sin caballo porque no cabe en la escena pero con su barbilla de tres dias y su mensaje moral: Katarzyna (siempre ha sido muy formal), lucha por ti y tus derechos
    Y si! Yo tengo que escribirme mi propio guion

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  13. Te entiendo: al parecido me pasa con los gatos que, en agosto, vienen a copular al techo de mi casa. De la pura envidia los espanto.

    Saludos y saludes.

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  14. Me has hecho recordar los veranos en mi pueblo cuando era pequeña que el canto de los grillos me molestaban para dormir.
    Gracias por pasar por mi espacio.
    Feliz fin de semana

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  15. Shhh, no sigas... que te mando a protección civil, jajaja.
    Saludos.

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  16. Si es que hay seres que disfrutan jodiéndoles la siesta a los demás...

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  17. Vaya tela josé , tenías que haber sacado la escopeta para matar a todos esos bichos .
    Besos de flor .

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