viernes, 8 de diciembre de 2017

Mickey death



El pintor mexicano Leobardo Huerta me confesó, hace tan sólo un par de meses en Ciudad de México, que Mickey Mouse, el ratón comequeso más famoso del mundo, había muerto. La verdad sea dicha, tremenda confesión me dejó aturdido; tan aturdido como cuando me pillé la pilila con la cremallera cuando tenía ocho años. 
Ahora, mi sorpresa ha sido mayúscula al descubrir que, en una remota y húmeda plaza belga, los independentistas catalanes han resucitado a Franco. 
Claro, así, dicho del tirón, pudiera parecer que les hablo de dos cosas inconexas, pero para eso estoy yo aquí, para desvelarles las secretas conexiones que acercan a este mundo y al otro. El mundo terrenal con el inframundo. La vida con la muerte. Sobre eso, debo de reconocer que el artista mexicano sabía mucho más que yo. Bueno, de eso y de casi todo, pero a lo que iba, esa es la analogía tan rocambolesca que les intento meter con calzador, y que, si me aguantan ustedes un par de párrafos más, les pienso colocar sin contemplaciones.
Vivir y morir, descansar hasta el fin de los tiempos, o resucitar de un salto como si les hubiese tocado el gordo de la lotería, lectores y lectoras de medio mundo que me agasajan con sus parabienes, les vengo a decir, aunque no se lo crean, que es la misma cosa. 
Usted, sí usted, que me lee en pijama desde Bogotá, o desde Ushuaia contemplado los pingüinos, o en el Cabezo de Torres oliendo a azahar , por poner tres ejemplos, —como bien les podría haber puesto otros cientos de miles, pero para no aburrir les he resumido la letanía— podría estar más muerto que vivo, o más vivo que muerto, y nadie se enteraría. 
Hay demasiada gente muerta en vida que ni tan siquiera ellos mismos saben que lo están. Yo, o usted que me lee ojiplático —y no es para menos—podríamos estar muertos, o ser independentistas, o estar en Ciudad de México pintando en el Día de Muertos, o en Bélgica resucitando a Franco. 
Vivos, bien vivos, o muertos, bien muertos, todos a una como en Fuenteovejuna. 
Lo importante es estar. ¿O será más importante ser? 
Madre del amor hermoso: ¡con William Shakespeare hemos topado! ¿Será por lo del Brexit?
Ven, lectores incrédulos de medio mundo, el arte es capaz de realizar las más insólitas defunciones tanto como las más inesperadas resurrecciones. 
¿A qué no esperaban tanta plástica inmersa entre la cosa política?  Sólo vemos lo que queremos ver…
Pues eso: Mickey Mouse ha muerto. R.I.P.

14 comentarios:

  1. No sé si tantos vuelos, si el haberte afeitado, las apuestas contigo mismo o la muerte de Mickey. No sé qué. Pero, sin dudas, algo hay que te tiene tan inspirado y productivo.
    Yo, sin musas, sin tiempos, casi no puedo escribir mi post semanal y vos dale que dale al teclado.

    Los pingüinos no abundan por mi barrio, así que cuando te leo contemplo a mi gatito Calabaza nomás.
    Ahora, el arte podría lograr también que te lea contemplándolos...Veré que puedo hacer al respecto.
    En todo caso, lamento tanto la muerte de Mickey como la resurrección de Franco.
    Abrazo genio de las letras divertidas

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  2. Creo que sí, que aunque Mickey se haya muerto, a Franco lo están resucitando a base de bien.
    Casi me pongo contenta.
    La estupidez, la maldad y la inoperancia se lo merecen.
    Buenas noches, Murciano.

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  3. Murió Dios y no se va a morir el ratón Mickey. ¡Já!

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  4. Increible!
    Mejor dejar a cada uno en su sitio!!
    Me gusta el humor que tienes..es una buena medicina.
    Besucos escribidor

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  5. Morir es natural, nos vuelve humanos, es el resucitar lo que desconcierta y más cuando se empeñan en resucitar a ciertos personajes.

    Besitos :)

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  6. Siempre supe que era un fantasma en la máquina...

    Saludos,

    J.

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  7. Nada más poner las televisión, comienza el bombardeo...Sobre qué pensar, qué hacer, aquién votar, pues todo es según qué bueno o malo...

    Yo soy un tipo raro en muchos aspectos de mi vida pero, tengo mi libertad y mi mundo interior y eso, no lo cambio ni por Mickey ni por Franco.

    Tengo la completa seguridad de que los políticos son unos infelices. Se pierden en argumentos que ni ellos se creen pero que a ojos de la audiencia se exponen como un patrón a seguir. La gente no tiene otra cosa mas que hablar de política y de solucionar el mundo; muchos se desviven apoyando a sus líderes pero no hacen nada mas que perder el tiempo.

    Votar votaré cuando llegue el momento pero ¿y mientras? ¿busco soluciones políticas con los amigos en la barra de un Bar?...Cada día me sumerjo más y más en mi vida. La disfruto en el mínimo detalle porque mo pobre voz, sólo se escuchará en muy poca gente y seguramente, sin hablar de política. Cada día estoy más desengañado con los medios de comunicación cuando la vida consiste en el disfrute personal y no en una pelea de perros...

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  8. Una lástima que haya muerto Mickey.
    En cuanto al Puchimón, patético y ridículo. Se me ocurren más adjetivo, pero no merece la pena dedicarle ni un segundo más.

    Salu2.

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  9. Me gustaba mas el Pato Donal
    interesante tu bello texto

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  10. Interesante texto, a veces es un gran gusto estar vivo, pero otras veces...casi desearíamos morir, por un poco de tiempo claro, y volver después de la borrasca.
    Un abrazo.
    Ambar

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  11. Qué bien nos has barajado el asunto. Unos ratones y otro patos... siempre se roban el queso. Y nos dejan muertos de pena, de hambre, de angustia, de... de muchas cosas.
    Un abrazo.

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