miércoles, 20 de enero de 2016

Respeto


Avanza enero a un ritmo vertiginoso. Y con él este invierno de la llamada "Nueva Transición. Y nuestra vida... Por estas tierras del sureste, apenas si ha llovido desde el verano. El gobierno sigue desgobernado. España mantiene el rumbo con el piloto automático ante la atónita mirada de la troika. Entretanto, todo el mundo pretende llevar la razón. Todas las partes en litigio se permiten el lujo de despellejar al rival, en esa especie de Rally Dakar que conduce a la poltrona. Lo único importante es conseguir el poder a toda costa. Atrás, como en otra dimensión, hemos quedado los ilusos votantes. Ninguneados. Prostituidos. Convertidos en estatuas de sal. 
Hace días que los discursos no se acuerdan de los ciudadanos. Ni de la bochornosa situación a la que se enfrentan millones de los nuestros cada día. Tan sólo hablan, y discuten de manera visceral, en clave partidista y usando un lenguaje, en ocasiones, barriobajero. Se fraguan repartos con nocturnidad y alevosía. Tuya mía, tuya mía, gol del contrario. Esto para mí y esto para ti.
Mientras ellos organizan el reparto del botín, y el asalto definitivo a La Moncloa, miles y miles de familias esperan la llegada de un Mesías en forma de Presidente. Sueñan con un gobierno que les vuelva a insuflar ilusión y, de paso, recuperare algo de credibilidad a la clase política.
A día de hoy, salvo los acérrimos, ya nadie cree en nada ni en nadie. La desconfianza hacia la clase política, que se expande, silente, como una gran mancha de aceite, crea un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de los extremismos. Y los extremismos tienden a no respetar al adversario, a tomarse la justicia por su mano, y a ponerlo todo patas arriba.
Mucha gente se suma, alegremente, a calentar el ambiente, a compartir informaciones falsas, o sin contrastar, a faltar al respeto a todo aquel que piensa, reza, habla, viste, o se peina de forma diferente. 
En estos días de tensión política e inquietud social muchos de nuestros "supuestos" amigos, y conocidos, se quitan la careta y muestran en las redes sociales su auténtico rostro, y, en ocasiones, lo tengo que decir, se me cae la cara de vergüenza. Pensándolo bien, el respeto y la vergüenza, como el Lince Ibérico, están en grave peligro de extinción.
La base de la convivencia, y por tanto de la democracia, es el RESPETO. No lo deberíamos olvidar tan fácilmente. 


13 comentarios:

  1. Vaya "EL RESPETO" una palabra cuyo significado pesa mas que la casi extinta ballena azul y ni que hablar de su tamaño en una ya decadente sociedad, porque no podemos mentirnos el RESPETO pareciera ser de otro siglo, de otras épocas de esas en las que los caballeros se quitaban el sombrero y se hacia la venia a cualquier dama de buena alcurnia que apareciera por el camino.
    Hoy en día el respeto pareciera que se guarda en una urna de cristal bajo el titulo NO TOCAR, es el dinosaurio de nuestro tiempo huesos unidos por un nailon pero que simplemente parece estar presto al exhibicionismo mas no a ser utilizado de buena forma.

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    1. Pero pese a todo sigo pensando que si lo uso yo, lo usas tu pronto lo usaremos todos no?

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    2. Así es Katherine, prediquemos con el ejemplo. Un abrazo.

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  2. Para mi el respeto es la base fundamental para toda convivencia. Yo intento ser siempre respetuosa con todo el mundo porque lo fundamental es predicar con el ejemplo.
    Un abrazo

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    1. Comparto plenamente tu opinión, Conchy. Un abrazo

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  3. El respeto una palabra tan significativa, por desgracia está en decadencia……El respeto es libertad de pensamiento. Es darle el valor que las personas se merecen. Sin él se pierde la cordialidad. Cada día el respeto se ve como algo ajeno que va perdiendo el verdadero significado en la sociedad.

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    1. Efectivamente, Cecilia, la sociedad está inmersa en una profunda crisis de valores. Y esa perdida de valores, en parte, ha propiciado la crisis económica. Son tal para cual. Un abrazo.

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  4. Totalmente de acuerdo contigo. El respeto es hago que se perdió hace unas cuantas generaciones, ya todo vale por llegar al poder sin tener en cuenta al principal actor que es el votante, y aún nos piden que confiemos en ellos.
    Hay que ser muy villanos para hacer lo que que están haciendo con nosotros. El problema es que ningún político ama su trabajo, tan solo ansían el poder

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    1. Tu comentario es el vivo ejemplo del hastío que genera en la sociedad la política y los políticos. Se lo han ganado a pulso. Saludos.

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  5. Bueno...respeto es una palabra que se ha perdido del diccionario, del lenguaje, y de la humanidad.
    Empatía tambien esta extinta...
    Muy de ''mode'' está esas de pactos, desverguenza, bajada de pantalones, engaños varios y asco absoluto...es decir que las peores palabras y sus significados estan a la orden del día, y es que esa tendencia a lo malo nos caracteriza y cada vez más.
    Oju que fatiguitaaaa...
    Besos

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    1. Sí, y si patéticos son muchos de esos políticos, más esperpénticos se ven los que les tocan la pandereta. Saludos.

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  6. Y la política más liada que un trompo. Respeto es lo que deberían tener muchos políticos, algo que desconocen.

    Saludos.

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    1. En el fondo, Rafael, los políticos son un reflejo de la sociedad, demonizarlos a ellos es escurrir el bulto. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. En estos últimos años ha habido muchos ciegos y muchos sordos. Un saludo.

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