sábado, 23 de septiembre de 2017

Dicen que leo demasiado


Leo La uruguaya de Pedro Mairal mientras el suelo vuelve a temblar en México. Leo mientras la mitad de los catalanes claman por su independencia ante la mirada atónita de la otra mitad. Leo, dicen que demasiado. Siempre que leo suceden cosas del mismo modo que cuando no lo hago. Las cosas, los sucesos, las independencias, incluso los libros que leo, y los que aún me quedan por leer, acontecen cuando les llega su hora. Suceden cuando les da la gana. Un libro se acaba en el punto y final. El ajedrez en el jaque mate. Una manzana se pudre en la humedad del suelo. El pez grande se come al chico. La vida, de éxito o de fracaso, se convierte en polvo dentro de una caja de caoba contrachapada. 
Yo leo a Mairal disfrutando de su preciosista prosa argentina y expectante ante los interminables temblores que sacuden sin piedad a México. 
Leo mientras mi hija corretea con una pelota en la mano perseguida por un sanguinario mosquito tigre. Los mexicanos corren ante los temblores perseguidos por su propio infortunio. Los catalanes claman su independencia ante el temblor expectante del resto de los españoles. 
Correr, a veces, no es suficiente. Sobre todo cuando la casa se te viene encima. Cuando la casa te sepulta ya es el punto y final. Ya de nada sirven los libros, ni las independencias, ni los pasaportes, ni las banderas. 
Toda patria es húmeda y oscura. La patria común es la muerte. De ahí, tal vez, que en la bandera pirata luciera, sobre un fondo negro, una tibia y una calavera. Leo mientras un todo amenazante se mueve a nuestros pies. A los mexicanos les tiembla el suelo y a los españoles nos tiembla el país.
Pese a ello, sigo leyendo. Dicen que leo demasiado.

12 comentarios:

  1. Hola josé muy bien dicho sí señor , eso es una sabía reflexión , mientras lees te distraes de los malos pensamientos.
    Estamos en un tiempo algo revuelto y para colmo la madre naturaleza está cabreada y los pobres Mexicanos son los que sufren en sus carnes la irá de la madre naturaleza.
    Te deseo un feliz fin de semana besos de flor.
    Me alegra de que tú libro sea tan ameno .

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  2. Nunca es demasiado para lo bello que escribes

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  3. Magnífica reflexión!!!!.

    Un abrazo

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  4. pues bellas palabras acompañan la escritura si has leído,autores,no importa mucho-creo-que hayan sido clásicos,
    importa la impronta,que han dejado en vos!
    kilos de gracias por comentar!
    lidia-la escriba
    www.nuncajamashablamos.blogspot.com.ar

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  5. Nunca es demasiado. Sigue leyendo.
    Un saludo.

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  6. Creo que con cada entrada, nos das una buena lección, a mí al menos me da para meditar. Por mucho que lea uno, siempre se queda corto, porque los acontecimientos, cada vez suceden más rápidos, y casi todos malos. Joder dices lo de tu hija, y los mosquitos tigres; a mi hace años que no me picaban y este verano me traen frito, y digo verano, porque aquí todavía sigue haciendo bastante calor.

    Salud.

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  7. Es bueno, cuando la realidad nos sobrepasa, abstraerse del mundo hundiendo la cara en una lectura. Ahí vamos en busca de respuestas, para después volver a la realidad mejor preparados ante la avalancha de cosas que nos cae encima. ¡Saludos y saludes!

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  8. Leer es bueno. Ojalá los vociferantes callejeros leyeran más.
    Salu2.

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  9. Hola José. Regresando, a mil con todo por hacer...Acabo de terminar "alocada" mi entrada de mañana viernes y comienzo a comentar en los blogs amigos.
    Quiero que sepas que te he leído si bien no comentado y que espero que la publicación de tu libro sea todo un éxito.
    A mi me gusta, y mucho ya sabes, tu manera de decir las cosas, tu modo de desparramar letras con sentimientos.
    Y sigue leyendo amigo... sirve para abstraerse de las horas disparatadas que vivimos en este siglo....sirve para seguir pensando y diciendo a nuestra manera...

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  10. No creo que leas demasiado, pero La Uruguaya es una compañía de la que cuesta prescindir. Incluso después de haberlo terminado
    Besos

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  11. Nunca el leer perjudicó tanto que acabó con la ignorancia.

    besos

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  12. Leer nunca fue tan buen refugio como el que necesitamos todos los que vivimos estos dos (o tal vez tres) últimos años.

    Saludos,

    J.

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