viernes, 16 de febrero de 2024
Vivo y hago
Cuando me pongo a dibujar, hacer collages, o esculturas, olvido patrones, reglas, y normas para adentrarme, sin ataduras, en mi propio y caótico mundo creativo. El niño loquito que habita en mí, y que cuido y mimo como se merece, juega con las formas, los colores, las dimensiones, los materiales, y las palabras en busca de lo inexistente para darle forma temporal, antes de regresar nuevamente a la inexistencia. De la intrascendencia a la inexistencia hay, por consiguiente, un solo paso. Lo efímero de lo que hago es la forma de representar lo efímero de mi propia existencia. Hacer, por tanto, es vivir. Vivo, luego hago. El resultado, o el valor que se le otorgue, o adquiera cada creación, depende en exclusiva del ojo ajeno; del molde único y singular que condiciona cada mirada. Toda mirada juzga y dicta sentencia.
jueves, 8 de febrero de 2024
El mal amor
Con dificultad, abrió la puerta y encendió la luz. La casa le pareció un vil congelador. Arrastró un silla de la cocina y se derrumbó sobre ella. Como pudo, agarró su móvil con la mano izquierda y, usando únicamente su dedo índice, atinó a marcar el número de su madre. Su madre había fallecido varios años atrás pero aún figuraba en su agenda. El tono sonó como muy lejano, como si la llamada se hiciera a los confines de la galaxia. Y una voz femenina, aunque algo ronca, respondió: -Dime Raúl. Raúl se quedó de piedra, tan de piedra como la lápida que él mismo había elegido para ella en aquella cutre funeraria de Caraponte. -¿Cómo estás, mamá? -acertó a preguntar sin saber muy bien si aquella conversación era real o tan solo fruto de su imaginación. -Más muerta que cuando me dejaste, pero sigo esperándote; sé que ya no tardarás en venir a por mí. -Imaginaba que lo sabrías, le respondió Raúl. Eras la única persona que me entendía. -No tardes, cariño, que aquí hace mucho frio -le suplicó su madre. Raúl, sin pensarlo demasiado, cerró la puerta, se acercó a la encimera y abrió el gas de los tres quemadores. Cuando escuchó el sonido del gas y percibió el olor dulzón y caractarístico del butano, se sentó plácidamente a esperar. Antes de reencontrarse con su madre, aún alcanzó a mandar un wasap a su exmujer: "Hola Marta: ahora es cuando me alegro de que no hayamos tenido hijos. Lo he dejado todo a tu nombre. Espero que sepas disfrutar la vida como yo no he sabido. Pese a que todo estaba a nuestro favor, no supimos amarnos."
miércoles, 17 de enero de 2024
El calentón
-¿Anacleto, puedes venir un momento? -le preguntó Fermín.
-Dime Fer: ¿qué necesitas?
-¿Tú sabes contar? -le preguntó su amigo Anacleto, con cara de pocos amigos.
-Claro, sabes que lo mío son las matemáticas.
-No, no me refiero a contar números, me refiero a contar historias...
-Ah, claro, perdona, pensé que era una cuestión de cuentas no de cuentos -le respondió Anacleto.
-¿Y me podrías contar que rollo te llevas con mi mujer? -le inquirió Fermín.
-¿Pues no sé de qué va ese cuento, ni quién te lo habrá contado, Fer -respondió Anacleto.
-No te hagas el listillo. Lo sé todo -exclamó Fermín, visiblemente alterado.
-¿Y si lo sabes todo, qué es lo que tengo que contarte? -le contesto su amigo.
-¡Como te acerques otra vez a mi esposa te voy a dar una hostía que se te va a parar hasta el reloj! ¿Me has entendido, mamón?
-La fiesta de la empresa se nos fue un poco de las manos. Bebimos demasiado. Pero te juro que estamos muy arrepentidos y que no hay nada entre nosotros. Fue solo un calentón...
Y entonces fue cuando Fermín, en un arrebato de locura, agarró una pantalla de ordenador, y la rompió en la cabeza de su amigo.
Fermin está detenido, a espera de juicio, y Anacleto criando malvas. Las cosas siempre pueden ir a peor.
jueves, 11 de enero de 2024
Evolución
Rompe la horma. Cambia de forma. Deja atrás todo lo que te obstruye. Si lo intentas en serio, verás como lo nuevo fluye.
jueves, 4 de enero de 2024
2.024
Recuerdo que de pequeño -hubo un tiempo lejano en el que fui pequeño- me aterraba el año 2.000. El cambio de siglo era un territorio desconocido, abrumador, e inquietante. Llegué a él a la nada despreciable edad de 32 años. Ahora, unas cuantas batallas después, llego al 2.024. Haber llegado ya es un logro. Seguir escribiendo es desfachatez. Seguir soñando es infantil. Pero, pese a todo, lo sigo haciendo. Sigo viajando y admirando el mundo. Sigo creyendo que las cosas pueden mejorar. Sigo soñando, tal vez por simple autodefensa, que la paz y la cordura conquistaran el mundo. Sigo. Sigue. No te pares: "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente".
miércoles, 27 de diciembre de 2023
Respeto, cordura y paz
-¡Papá!: ¿Qué le vas a pedir a los Reyes Magos? -me pregunta mi hija Ana María.
-Que el año que viene venga cargado de paz para todos.
-¿Se puede pedir eso? -me replica, extrañada.
-¿Acaso podríamos pedir algo mejor? -le respondo.
-¡Pues yo quiero pedir eso también, papá! -me dice regalándome una mirada tan dulce como el almíbar. -¿Escribimos la carta? -me exige metiéndome prisa.
-¿Pero no le habías escrito ya la carta a los Reyes Magos? -le pregunto a mi pequeña.
-Sí, papi, pero la tuya me parece mucho mejor...
martes, 19 de diciembre de 2023
Año nuevo a la vista
Al almanaque le quedan cuatro siestas. Los grandes almacenes se frontan las manos. Las tarjetas de crédito echan humo. Y el año que viene, bisiesto para más señas, asoma entre guerras, enfrentamientos, odio, y desmotivación. Esta mañana la noticia es que otro volcán, en Islandia, ha entrado en erupción. Eramos pocos y parió la abuela. La cosa no está como para tirar cohetes, pero tendremos que echar mano del refranero para consolonarnos: "Al mal tiempo buena cara". Pese a todo, yo prepararo mi plan de trabajo para el 2024 con ilusiones y estrategías renovadas, ultimo la publicación de un nuevo libro, o tal vez dos, sigo dibujando como un niño con falta de abrazos, y pienso en redoblar esfuerzos para llegar a más personas y a más lugares. Cuando la cosa se pone cuesta arriba no queda más remedio que levantarse del sillín, y pedalear con más energía, y no achantarse. La vida de hoy es una vida circense, que huele mal, rodeada de leones, y con la banda sonora de un redoble de tambores donde un hipotético presentador nos grita a los cuatro vientos: ¡Más difícil todavía, y, ahora, señoras y señores, sin red! Pues eso...¡Felices Fiestas y poronporonpompero!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






