sábado, 2 de julio de 2011

Collages recién hechos









Ya tenía ganas de agarrar las tijeras y el pegamento y darle rienda suelta a la imaginación. Hay días, como hoy, que la creatividad me sale a borbotones y otros en los que no hay manera de pegar ni un sello de correos.

La expresión plástica, como cualquier otra forma de expresión esta condicionada por el miedo. El miedo y la vergüenza al qué dirán no están presentes durante la infancia, por eso, los niños dibujan y dibujan sin parar.

A través del collage yo juego ricamente a ser niño, por lo que me dejo el miedo y la vergüenza en la mesilla de noche y me lo paso genial.

Ese pulpo sobre fondo amarillo y la ciudad ficción los he hecho hoy en un ratito.

¿No os animais a hacer uno?

viernes, 1 de julio de 2011

Diez mil visitas





Para algunos serán muchas, para otros serán poquitas, pero ya he conseguido las primeras diez mil visitas en este humilde blog. Nació como el que no quiere la cosa, casi sin saber para qué y, al final, con constancia y sacrificio lo he mantenido, hasta hoy, como cuaderno de bitácora. He pensado mucho si continuar con él o pegar el cerrojazo y he tomado la decisión de seguir hasta que me acompañen las ideas. Espero, por mi bien, que las ideas me acompañen durante mucho tiempo, que me queden muchos viajes por hacer y muchas emociones que sentir, ya que las emociones son realmente lo que me motiva a escribir.

Quiero mostrar mi agradecimiento a todos los lectores que lo han visitado, especialmente a todos aquellos que han dejado, en él, sus comentarios y sus reflexiones. Los visitantes son mayoritariamente españoles, seguidos de mexicanos, colombianos, peruanos, estadounidenses, argentinos, chilenos, franceses, polacos y costaricenses.

De manera muy especial quiero agradecer a mi editora y correctora Beatriz Llamusí, que es la responsable de que mi escritos estén más presentables y con menos faltas de ortografía. Mil gracias, Beatriz.


Las cinco entradas más visitadas han sido por este orden:


1º Bugarach y el fin del mundo.

2º Tengo un pene enorme.

3º Arco 2011.

4º El beso negro.

5º El Carnaval de Beniaján.


Esto evidencia que, el fin del mundo y el sexo, son, con diferencia, dos de los temas más rastreados en los buscadores de Internet. Se demuestra, de ese modo que las personas no queremos que llegue el fin del mundo para que podamos practicar mucho sexo.

Me hubiera gustado haber tenido ánimos para hablar menos de la crisis y haber dedicado más páginas al sexo, al humor, a las recetas de cocina, al senderismo o al arte contemporáneo, pero nos ha tocado navegar en el mar de la incertidumbre, con rumbo incierto y a golpes de timón y eso se ha reflejado en este blog.

Hoy me he encontrado con esta valla publicitaria "ocupada" por esta anónima obra de arte, lo que me ha evidenciado que no soy yo sólo quien sufre, en su faceta creativa, la influencia de la crisis. Este artista callejero ha sido capaz de expresarlo de manera magistral. La crisis nos esta marcando a todos, para lo bueno y para lo malo.

miércoles, 29 de junio de 2011

No le aporté nada





Que le digan a uno las verdades del barquero no suele ser plato de buen gusto y ese amargo postre me lo he tenido que tragar hoy. El problema fue que, después, no encontraba la forma de regurgitarlo y los ardores de estómago me iban y me venían a la velocidad de la luz. Se me ha quedado el cuerpo resentido.
La desconocida clienta , en un admirable alarde de valentía, ha declarado que mi participación en el curso de liderazgo de la semana pasada no le aportó nada. El curso en cuestión ha recibido, en la encuesta de satisfacción, una calificación por parte de los asistentes de un nueve sobre diez, y lo había preparado yo en su totalidad, pero mi participación, en directo, es la que ha fastidiado a la buena señora.
"El curso genial, pero ese pelmazo no me aporta nada", declaró sin despeinarse.
Sigo rumiando, adentro y afuera, como un toro embolado, las razones que han llevado a esa anónima clienta, a opinar así sobre mí, y eso me ha hecho recapacitar en la cantidad de gente que pensará lo mismo que ella y no tendrá la valentía de decirlo.
Preparé ese curso como si me fuera el futuro en ello y así me hallo.
Últimamente, no sé por qué designio divino, o por qué regla de tres, las cosas no me salen como yo pretendo, sino que se revuelven como dardos contra mi conciencia, lo que me obliga constantemente a cuestionarme mis métodos, mis estrategias y mis planteamientos de trabajo.
No pretendo, en este escrito, hacer un alegato en mi defensa y atacar a la clienta, Dios me libre. Lo que saco en positivo de toda esta anécdota es el gran valor que tiene aceptar las críticas, ya estén estas más o menos fundamentadas. El mero hecho de que nos sirvan de reflexión y nos obliguen a la autocrítica , me parece algo muy valioso.
Yo no le aporté nada a ella. Sin embargo, ella, inconscientemente, me aportó mucho a mí.

domingo, 26 de junio de 2011

Mi gran boda griega
















No me he casado con una griega. No soy como Pancho Villa que se iba casando y descasando cada vez que conquistaba una nueva ciudad. Lo que ocurre es que, en este viaje a Grecia, me he encontrado, a parte de mucha crisis, mucho Porsche y Lamborghini aparcado cerca de los beach clubs y eso me ha descolocado. En las playas helenas hay un ambientazo increíble, una chicas de escándalo y unos chicos de gimnasio que cortan la respiración. Acomplejado, sólo me ha quedado el recurso gratuíto de mirar, y la mártir de mi esposa, afortunadamente, me ha dejado como cosa perdida.

Grecia es al Mar Egeo, lo que España al Mediterráneo, sin ellos no existiríamos, y como son dos mares hermanos, griegos y españoles también lo somos, aunque tengamos poca conciencia de ello.

Hemos disfrutado mucho estos días buscando similitudes, en la cultura, la comida, el lenguaje y al final, para romper el encanto, la similitud en lo que nos esta cayendo encima en esta puta crisis de los cojones, que nos lleva a todos a mal traer.

Tanto en Grecia como en España, los ricos son más ricos, y el pato "a la naranja", lo están pagando los de siempre, los que no tienen ni para poner gasolina para ir a buscar trabajo.

Nuestros dos países disfrutan como nadie de los boquerones, ya sean fritos o en vinagre. Los zarajos de Cuenca, no son de Cuenca, sino un invento griego milenario. Democracia, catálogo, ginecólogo, dinámico, esóterico, hexágono, hemiciclo o patético son tan sólo unos ejemplos de esas raíces que compartimos a diario y que no le damos el gran valor que tienen.

En esa búsqueda inconsciente de similitudes, nos tropezamos con una guerra civil similar: entre bandos de izquierdas y derechas. Con la llegada a la democracia nos encontramos con un dominio socialista. Mientras tomamos el café nos acordamos de la reina Sofía, que es griega, y brindamos a su salud, para que no se quede nunca sin laca y sin su palacio. Bastante ya tenemos con que, cada semana, a cientos de familias, los bancos les arrebaten sus casas, para que ahora dejemos a la monarquía en la calle. Eso no lo podríamos tolerar. Que la plebe termine bajo el puente, que pase, pero a nuestros reyes...¡Eso sí que no!

Y en esas estábamos, de aquí para allá, turisteando, dándole al zancajo, cuando, en un lugar impronunciable en griego, pero que traducido al castellano sería algo así como Puerto Sastre, hemos visto esta preciosa "gran boda griega". Esa pequeña capilla de la fotografía tiene más lista de espera para casarse que la Basílica de la Virgen del Pilar, y es que, las crisis, por profundas que sean, no nos quitan a las personas, griegos o españoles, las ganas de casarnos, de ir a los chiringitos de playa en Lamborghini o de jugar blackgammon debajo de la sombrilla.

De seguir esto así, veremos a ver dónde acabamos todos.

martes, 21 de junio de 2011

El día que fui mujer





Ser mujer es un trabajazo. Nada más que para arreglarse ya necesitan el doble de tiempo que los hombres y eso también me ocurrió a mí. La cosa viene por un concurso de disfraces al que no le dediqué el tiempo suficiente para buscarme el disfraz ganador y tuve que conformarme con los trapillos desfasados de mi mujer. Eso resultó un suplicio, ya que no me podía embutir en ninguno, debido a mi generosa anatomía. Una vez conseguido el reto de meterme en aquel diminuto vestido, vino la parte de los zapatos: no hubo manera. Mis pies eran bastante más grandes que los suyos, de tal forma que, tenía dos opciones: o ir descalza o ponerme unos tenis y eso hice. Elegir los complementos también me llevó su tiempo. Conseguí una peluca y un sombrero prestados por mi cuñado (el cabronazo llevaba en su maleta varios disfraces...). Con las prisas se me olvidó maquillarme, pero, al mirarme al espejo, lo vi con claridad: mi disfraz de Lady Gaga me había quedado impecable. Cuando bajé a la discoteca de aquel hotel y todas las miradas se clavaron en mí, pensé "orgullosa" que había acertado plenamente con mi atuendo, pero cuando comenzarón a reírse y preguntarme de qué iba disfrazada, pense que, a Lady Gaga, entre aquellos ropajes, sólo la veía yo. Una chica disfrazada de Caperucita Roja porno me dijo que había adivinado de qué iba disfrazada: ¡de la abuela de Hanna Montana! exclamó. Eso mé arruinó.
Lo peor de todo vino después. Todos los hombres comenzaron a meterme mano. Algunos con mucho descaro. Me sentí agobiada. Me perseguían por todo el hotel. Intuí que, pese a parecer la abuela de Hanna Montana, me deseaban más a mí que a la Caperucita Porno, las hermanas vestidas de geishas o las lascivas romanas de Toledo.
Algunos me invitaban a tomar champán en su habitación, no sé con qué fines. Me sentí acosada, por lo que decidí pedirle una sábana a la curia romana de Toledo y convertirme ipso facto en un noble romano, para relajar las enormes tensiones sexuales que había generado entre los machos alfa de aquel concurso.
Para finalizar diré que me sentí ultrajada cuando el jurado me concedió el premio al "Disfraz más cutre". Creo que hubo alguna conspiración en mi contra o no entendieron mi alarde de creatividad.
Tan solo fui mujer tres horas y media, y la verdad sea dicha, ¡acabé hasta el moño!
Ahora las entiendo más.

sábado, 18 de junio de 2011

Curso de Liderazgo









Las crisis son tiempos de líderes. Todos esperamos mucho de ellos. Si el líder dice a la izquierda, todos vamos a la izquierda. Si, por el contrario, dice a la derecha todos giramos en esa dirección. Lo peor para todo líder y, a la vez, lo que más sufren sus acólitos es la inacción del líder, ya que, esa inacción, en momentos díficiles, hace cuestionarse a sus seguidores si ese líder es lo suficientemente valioso como para contarnos entre sus filas.
Los grandes logros de la Humanidad se han conseguido por grandes líderes. Pero los grandes líderes no eran, ni son, de piedra, sino de carne y hueso como nosotros y, por ello, también sufrieron momentos de dudas e inseguridad. La diferencia entre un buen líder y otro que no lo es, radica, precisamente ahí: en la capacidad de, en tiempos convulsos e inestables, tener la capacidad de tomar decisiones, flexibilizar posturas y cambiar dogmas y principios.
Los tiempos de crisis acarrean inevitablemente cambios, y esa necesidad de cambio se lleva, frecuentemente por delante, a todos los líderes que no son capaces de aceptarlos.
La rigidez y el inmóvilismo o esa inacción que comentaba antes, es sinónimo de inseguiridad, y la inseguiridad, en un líder, deja en tela de juicio su capacidad de liderazgo.
Hoy, mucha gente sigue anclada en el mar de las dudas, defendiendo dogmas y estrategias de otros tiempos. Hay gente atrincherada en sus recuerdos, rezando a todo el santoral, para que otros líderes nos saquen, más bien pronto que tarde, de la crisis. Hay gente que sigue creyendo que aceptar cambios supone algo así como reconocer su debílidad o su derrota, y nada más lejos de la realidad.
Liderar cambios es algo fascinante, ya que, esos cambios representan la oportunidad de volver a construir un nuevo mundo lleno de ilusiones y expectativas. Y lo que es más bonito aún, lo podríamos crear todo a nuestro antojo si fuéramos capaces de soltar el ancla que nos amarra a nuestro pasado y a nuestros miedos.
Como dijo en una ocasión el maravilloso Groucho Marx: Estos son mis principios, pero si no les gustan: ¡tengo otros!
Ya va siendo hora de que los líderes cambien las cosas.

miércoles, 15 de junio de 2011

Cracovia y su arte callejero



















No descubro nada si digo que la ciudad de Cracovia es una ciudad monumental, quizás la más monumental de toda Polonia. En ella, encontraremos más iglesias, curas y monjas que perros descalzos. Sus habitantes veneran el recuerdo del papa Juan Pablo II, de la que fue su arzobispo, tanto como los fans de Elvis Presley veneran a su difunto ídolo. Visitar su castillo real y su catedral, junto con un paseíto en barca por el Vístula es tarea obligada para cualquier turista que se precie, sin olvidarnos de comprar alguna joyita de ámbar para dejar contenta a la suegra, que, pienso yo, que las suegras, serán las únicas mujeres que, hoy en día, estarán dispuestas a lucir joyas de tan fosilizado material.
Pero a lo que yo iba, no era a vanagloriar su arte medieval, ni sus basílicas, ni tampoco a sus viejos edificios comunistas que lucen en sus fachadas la hoz y el martillo. Lo que a mí me ha gustado, por mis rarezas, son las representaciones callejeras de arte, llámense pintadas, graffitis o pegatinas sobre señales de tráfico o cualquier otro mobiliario urbano. Esas expresiones artísticas me fascinan. Las busco como el que busca un tesoro y cuando las encuentro, las fotografío y me siento feliz, sabiendo que, de ese modo, ya quedan inmortalizadas para la posteridad. No me digan que esta del delfín consumista empujando el carrito de la compra, no tiene su gracia. Me encanta que la expresión plástica se desparrame por la ciudad y que no se quede tan sólo encerrada en las cárceles-museo. Lo bonito del arte callejero es que fluye libre, convirtiéndose, de ese modo, en un acto reflejo de una libertad de expresión, en otra época, tan reprimida.
Por cierto, Cracovia muy bien ¡eh!, no vayan a pensar mal.