jueves, 29 de junio de 2023
¡Sonría, por favor!
¡Sonría, por favor! Pese a todo lo que digan los agoreros de turno, la vida es bella. La vida es bella cuando no odías como deporte. La vida es bella cuando sabes apreciar el valor de un paisaje, el esfuerzo de quién salió de su tierra para cuidar a nuestros ancianos, o recoger los melones que tan fresquitos se lucen en nuestros frigoríficos, o simplemente ponerte el café en el bar de la esquina. La vida es bella cuando sabes distinguir el ruido de las nueces. La vida es bella cuando ves como crece la nariz de los mentirosos compulsivos y los manipuladores por vocación. La vida es bella en lo diferente. La vida es bella en la lucha infinita e incesante por la igualdad. La vida es bella con sonrisas, con manos tendidas, derribando muros, y provocando sueños. La vida, por mucho que nos quieran amedentrar los de inSecuritas Diret, y otros de su misma calaña, sembrando mensajes apocalípticos, cada cinco minutos, por todos los medios a su alcance, es bella. A mi casa llamaron y, con una enorme y premeditada sonrisa, los mande a paseo.
viernes, 23 de junio de 2023
El submarino no era amarillo
El submarino turístico no era amarillo. Ni seguro. El Titanic decidió asimilarlo, siempre gustoso de acumular fortunas e infortunios a partes iguales. El fenómeno social que se ha formado alrededor de esta desgracia tal vez no nos haya permitido reflexionar sobre la dolorosa metáfora que representa. La sociedad se hunde ante la impertérrita mirada de todos nosotros. Y, probablemente, ni todo el dinero del mundo lo podrá evitar.
martes, 6 de junio de 2023
Mi quinto libro
Aquí lo tengo entre mis manos. Mi quinto libro. Mi nuevo cachorro. Mi nueva ilusión. Con relatos, microrrelatos, aforismos y dibujos; dibujos que son microrrelatos en sí mismos. Con un precioso prólogo de la escritora Isabel María Abellán. Este pequeño librito rinde homenaje a mi padre, el camarero José Fernández Faura, que comenzó a trabajar desde su más tierna infancia, con la ayuda de una caja con la que conseguía llegar a la barra. El bar La Tapa, El Míchigan, o El Santos. Bares de renombre que forman parte de la historía de Murcia, fueron su escuela y su trampolín. Por eso, el Bar Josepe, el bar que fundará mi padre cuando yo apenás si tenía un añito, y en el que yo trabajé a su lado durante doce años, también merece un lugar de privilegio en la historía de nuestra ciudad. "Del bar Josepe al Cielo" es un libro ideal para la gente que no está demasiada habituada a la lectura. Un libro que puede ser iniciático a tan saludable costumbre. En fin, que mi quinto libro ya está aquí. Y estoy feliz. Os lo recomiendo.
Etiquetas:
Arte contemporáneo,
Editorial,
Mis lecturas
martes, 9 de mayo de 2023
Buscando visa para un sueño
Lo sé. Hace tiempo que a mis lectores no les ofrezco nada bueno. Cuando me sumerjo en las entradas de este blog me tropiezo con perlas que pareciera que han sido escritas por otras manos. Al releerlas, las recuerdo perfectamente y me vuelvo a emocionar. A través de sus páginas revivo años y años de esfuerzos titánicos, de desahagos mundanos, de viajes de ensueño, de hazañas anónimas, de inconfesables frustraciones, de maquilladas pérdidas, y de ficciones muy reales. Años cargados de luchas y de ansias de superviviencia. ¿Cuánto he ganado y cuánto habré perdido? No lo sé. Avanzamos arrastrados por el movimiento de los astros. Sale el sol y se pone. La luna se estira y se enconge, como la tripa de Jorge. Todo sigue su acompasado ritmo mientras el mio decrece. Avanzamos para parar. Queremos saber para, al final, no saber nada. Intento esconder el nihilismo en el que milito haciendo uso de chistes prefabricados, copiando de mala gana los modelos de convivencia que utiliza todo el mundo, y cantando, cada dos por tres, canciones de mi admirado Juan Luis Guerra. El gigante dominicano nos cuenta, y nos canta, en una de sus ya míticas canciones: Buscando visa para un sueño... ¿Acaso nuestra vida no sea lo que nos acontece mientras intentamos alcanzar nuestros sueños? Hoy, nuevamente, intenté escribir algo mejor, pero nada tengo que ofrecer, tan solo un canuco, un gallo y un lucero, y la luz de la mañana que entra por mi ventana, cielo. Y los ríos, y la montaña. Y el viento que peina tu pelo. Yo quisiera ofrecerte, y ofreceros, el mundo y no puedo.
Eres gigante, Juan Luis, y serás eterno. Y no como yo.
lunes, 8 de mayo de 2023
La paradoja de la improductividad productiva
Hay cosas que no debería de decir, pero las digo. Y lo que es aún peor, como en este caso, las escribo. Esta semana he asistido, en una de ellas a modo de participante, y en la otra tan solo como afortunado espectador, a dos actos culturales ¡Gratuitos!. Y es aquí, en el hecho de la gratuidad, donde quiero hacer un inciso: el hecho de que sean gratuitos no los exime de coste. Porque costar cuestan. Otra cosa es quién, o cómo, se sufrague el gasto. Se entiende que fomentar la lectura y la música son dos actos que a posteriori, pueden suponer un benefecio para los artístas y, por ende, para los empresarios de la cosa. Seguro que todo se hace por un interés, pero no es ahí a dónde pretendo llegar. Mi reflexión va encaminada a reflexionar sobre la gran cantidad de eventos que se realizan cada día, en infinidad de rincones del planeta, en beneficio de la cultura, y que se hacen gratis. Y si es gratis no suma, monetariamente hablando. La cultura altruista, inevitablemente, produce beneficios a su parte productiva. El niño que se aficione a la música consumirá música durante toda su vida. El joven, que nunca en su vida había leído un libro, y tras un evento gratuito se aficione a la lectura, comprará libros de por vida. El impacto de los eventos culturales gratuitos son el paradigma de la improductividad. En menudo charco me he metido para decir qué, como en una paradoja, creo entender que hasta el acto más insignificante para fomentar la cultura, tendrá, inevitablemente, una resultado productivo. ¡O qué se yo! Ya me he perdido otra vez, joder...
jueves, 4 de mayo de 2023
La sangre de mi padre
Las luces del coche, al pasar, iluminan conejos y ratas que habitan en las sombras. Hay poco tráfico a estas horas en las que la ciudad duerme. Una luna llena ilumina una noche larga y triste. Mi padre se ha caido. Conduzco en dirección a su casa aún sonmoliento. La ambulancia ha llegado antes que yo. Con grapas le han cerrado la brecha que tenía en su cabeza. La habitación y la cama están llenas de sangre. Su mujer está desolada, sobrepasada ante lo doloroso de la escena y de la situación. El doctor de la ambulancia le pide que, por favor, no vuelva a levantarse en plena noche sin pedir ayuda. Mi padre balbucea que no es consciente y que se levanta sin pensar. Cuando se marchan los sanitarios del 112 limpiamos la habitación y a mi padre. Con una toalla húmeda le limpio la sangre seca que tiene pegada por todo su cuerpo. La escurro varias veces, porque la sangre es mucha. De pronto siento como un sabor dulzón me inunda la boca. Me obsesiono pensando que la sangre de mi padre, a través de mis manos, ha llegado a mi boca y siento su sabor. Mientras lo limpio pienso en los años que mi padre lleva muriéndose. Su precaria salud forma parte de sus muchos errores. O dicho de otro modo, los errores, y los consiguientes problemas, le han mermado su salud. Si todos los finales tienen algo de tristeza, lo de mi padre se lleva la palma. Pese a todo, mañana será otro día.
jueves, 13 de abril de 2023
Hago de maestro
La vida me ha obligado a ejercer de maestro. Lo mío es puro descaro. No tengo ni idea de cómo me atrevo a ejercer de algo tan serio de manera tan frívola. Cuando me toca dar formaciones, advierto a los alumnos de mi carencia de estudios. Dicen que quien avisa no es traidor. Como no soy mucho de engañar, más allá de las mentiras piadosas que podríamos considerar pecadillos de poca monta, confieso mi ignorancia y mi ausencia de formación académica. Lo que pregono y comparto no va más allá de mi experiencia vital y laboral. Huyo de grandes teorías, y de fórmulas magistrales, y me limito a la práctica. Me erijo como abanderado de la lectura y de la reflexión. Doy gran importancia a la motivación y a los buenos hábitos. Fomento los desbloqueos mediante el diseño de nuevos escenarios sobre los que poder actuar. Y, ante todo, intento relativizar los problemas, diseccionarlos, priorizarlos, y tras ese ejercicio de análisis y de reflexión, buscar, entre las partes, las mejores soluciones y diseñar un plan de ejecución para solucionarlos. Hago de maestro de falsete para dar lo que tengo y lo que sé. Entregándome a los demás me siento a gusto y le encuentro sentido a todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






